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martes, 1 de diciembre de 2015

RELACIÓN ENTRE ESTÉTICA Y MÚSICA EN PLATÓN Y ARISTÓTELES

Por: Andrés Ricardo Díaz Abril

¿Es el arte y la belleza los objetos de la investigación en la estética? Como cunado un hombre se acerca a un reloj y no conoce su funcionamiento, así la estética como disciplina filosófica da sus primeros pasos. ¿Qué definición es correcta para tal concepto? ¿Qué otros conceptos van ligados a esta disciplina filosófica? Al igual que aquel reloj que ese hombre inexperto desea conocer, así, a través de la historia, el hombre ha intentado conocer lo bello de su vida, del mundo, de toda creación humana que se ha producido, entre ellas la música.
A lo anterior se generan varias preguntas, algunas de ellas son: ¿la estética tendrá alguna relación con el arte?, ¿el arte se relaciona de alguna forma con la naturaleza? Y, en el caso de la música, ¿es esta un arte?, ¿Qué la hace ser bella? Para responder de manera clara estas preguntas, en un primer momento, se debe tener una definición clara de estética,
Sin embargo, se han evidenciado múltiples definiciones de estética a través del desarrollo de la historia. Esto concluye en una nueva pregunta, que se debe responder antes de solucionar el problema principal: ¿Qué debe entender por estética? Según Baumgarten, “atribuye a la estética la comprensión y explicación del proceso cognitivo que tiene lugar a través de la sensibilidad en su manifestación y forma característica: el gusto” (Ocampo, 2003, pág. 23). Y para Kant, la estética es un producto de la razón ilustrada y está ligada al destino de esta razón. Lo anterior afirma el objeto de la estética, el cual es: “la investigación del arte y la belleza” (Ocampo, 2003, pág. 24).
No obstante, una definición tan general como es la expuesta en el párrafo anterior acerca del objeto de la estética se ve influenciado por el contexto socio-cultural. Se da un objeto basado en la Ilustración europea para que abarque al mundo; sin considerar los aspectos culturales e históricos que varían. Ejemplo de ello es que existen sociedades distintas a la europea desde su concepto o entendimiento de estética; se desarrolla sin contar con los conceptos y los términos de arte y belleza, o aquellas culturas que desarrollan el arte sin contar con un concepto de belleza (Ocampo, 2003).
Lo expuesto anteriormente, lleva a una segunda pregunta: ¿es necesario que exista entre la belleza y el arte una relación? Al partir de la definición de arte que en un primer momento puede ser relacionada con la estética en cuanto la primera se da por medio de una “función estética de desarrollo hasta construir una tradición sólida” (Ocampo, 2003, pág. 25).
Por otro lado, si se reduce el arte a sólo manifestaciones sensibles, se podría caer en un error al afirmar, como lo hace Formaggio: “arte es todo aquello a que los hombres llaman arte” (Ocampo, 2003, pág. 25), al afirmar tal idea se presenta un proceso de estetización de todo aquel fenómeno que no es concebido, desde un primer momento, como arte.
 Para Platón, el arte puede relacionarse con el ascenso al bien a través de la belleza, presentando un carácter propedéutico hacia el bien y la verdad. La Belleza está relacionada con lo sensible, que es el punto por el que el ser humano se abre al mundo en el primer contacto con la doxa (opinión) (Ocampo, 2003).  En Aristóteles, el arte es la relación entre la belleza del alma y la belleza de la polis; entendiendo como belleza el estímulo que permite la conexión con la physis, ésta debe gobernar tanto el alma como la polis.
Por lo tanto, algo bello es valioso en sí mismo, independiente de su utilidad y que agrade. Presenta tres principios para conocer lo bello: “taxis, relación armoniosa entre las partes, symetria¸ proporción entre las partes; y to horisménon, adecuación del conjunto a su magnitud” (Ocampo, 2003, pág. 27). Tanto para Platón como para Aristóteles, el arte es una actividad poyética cuyo fin es proyectar una obra que sea mymesis (representación) de algo, por medio de la técnica.
Así, el arte, en estos dos autores, muestra lo esencial, que puede extraerse de la multiplicidad de cosas existentes, un ejemplo de ello es la tragedia, la cual imita modelos morales, la mymesis trágica da a conocer una textura ética del cosmos, entendiéndolo como orden y verdad, la belleza se relaciona con la proporción y la simetría.
Teniendo en cuenta esta definición de arte y de belleza, ¿cómo se podría relacionar la música con la estética? En primer lugar, la música tiende a una representación (mymesis) de una experiencia sensible y/o una mymesis trágica. Para ser comprendida dicha experiencia sensible, debe ser organizada, tener una simetría y coherencia para que al ser comprendida también pueda explicarse su proceso cognitivo y genere un gusto para el ser humano. La música es un arte en el sentido de ser una mymesis de algo, que relacione la belleza del alma y la belleza de la polis que se conecta con la physis, la Naturaleza.
Con respecto al orden y la coherencia, la música posee cualidades que ayudan a la conformación de estas dos; dichas cualidades son la melodía, la armonía y el ritmo, estas tres fusionadas correctamente, llevando en sí un orden y una métrica correcta generan un gusto al ser comprendida por el individuo que la escucha.
Ahora bien, todo arte es creado por el hombre que desea expresar su comprensión del mundo y desea que los otros lo entiendan y se relacionen con su creación, entendiendo por este concepto no como algo que sal de la nada, sino como la construcción de algo nuevo que sale de algo que ya existe. La música genera lo anterior al querer representar la experiencia sensible del ser humana en un orden y una coherencia.

Referencias

Ocampo, E. (2003). El fenómeno estético. Estética de la naturañeza, del arte y las artesanías. En R. Xirau, & D. Sobrevilla, Estética - Enciclopedioa Iberoamericana de Filosofía (págs. 23 - 41). Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC.


FAMILIARIDAD E INNOVACIÓN DE LA FILOSOFÍA DE HEGEL

Por: Andrés Ricardo Díaz Abril

Al hablar de Idealismo Alemán nos encontramos con un concepto extremadamente amplio, que la mayoría de las personas que la distinguen suelen reducirla a la filosofía o pensamiento expuesto por Hegel. Dicha corriente filosófica la enriquecen varios autores. No obstante, ¿Qué es lo diferente en el pensamiento o en el aporte que Hegel hace a la filosofía?
Cada filósofo que aparece o surge a través del tiempo, enriquece y aporta a las características de la filosofía. Como en forma de introducción al tema, se puede afirmar que Hegel basa su filosofía en los problemas concretos con que se enfrentó en su tiempo. Como todos los filósofos idealistas de la época, va a poner como base del conocimiento o de la ciencia al “yo”, o mejor, al “ego”. No obstante, ¿cómo diferenciar el sistema que propone Hegel de los demás idealistas?
Para tratar de darle una posible respuesta a este interrogante, en primer lugar se debe dar una definición de lo que se entiende por idealismo, especialmente por “idealismo alemán”, luego exponiendo los conceptos transversales o que tienen en común estos filósofos, para llegar a exponer sus diferencias y terminar con el desarrollo del sistema planteado por Hegel.
Así, a diferencia del realismo que expone la existencia de las cosas, que son y tienen esencia (García Morente, 2005), el idealismo  expone un punto de vista exigente para las actitudes ingenuas del ser humano. La idea se concibe como contenido de la mente; esta corriente filosófica pone en duda todo lo que en el mundo se percibe, en donde el fundamento del conocimiento no está en la cosa (objeto) sino en el sujeto, en este caso el “ego”, este es la garantía de una filosofía del pensar.
El idealismo alemán se caracteriza por darse cuenta que para llegar al conocimiento se necesita de la experiencia y la razón, aunque prevalece la razón. Al mismo tiempo que surge como intento de superar el pensamiento crítico Kantiano, sobre todo en la Crítica de la Razón Pura. Para el idealismo sólo existe el sujeto, su actividad y el conocimiento que adquiere de sí mismo. El sujeto determina la forma y el contenido del conocimiento: todo lo que es real, es racional y al mismo tiempo cognoscible (BELAVAL, 2005).
Por lo tanto, es el idealismo absoluto la afirmación según la cual el sujeto es fuente de sí mismo y del mundo; conoce la totalidad de lo real. Al mismo tiempo, al absoluto de Schelling, Hegel lo sustituye con la realidad fundamental, el espíritu o la idea; para este filósofo la realidad es la realización de toda la historia humana, es decir,la razón se apropia de toda la realidad, ya que aquella, la razón, se realiza en la historia. Cree que la realidad es inteligible, que en un sentido se va manifestando en los acontecimientos y que la historia humana progresa hacia un fin, ese fin consiste en que el espíritu se realice libremente. Es de esto que surge el “idealismo” de Hegel, que consiste en la fe en el espíritu.
Por otro lado, en desarrollo de esta corriente filosófica que es el idealismo, se evidencian varios significados del mismo concepto que relaciona a cada autor o que los diferencia. Este  es el sujeto o el ego, es el fundamento de todas las cosas: es la base o la estructura para construir el conocimiento.
El Sujeto, en Descartes, es un yo pensante, es decir, si todo conocimiento es básicamente la relación entre un sujeto y un objeto, y si para conocer un objeto se necesita un sujeto capaz de conocerlo, es preciso partir de la base de la existencia de un sujeto, Este ego tiene pensamientos o contenidos y posee una certeza sobre ello, pero debe preguntarse si sus contenidos son o no legítimos. Por lo tanto, el Sujeto es la estructura y/o cimientos para construir el conocimiento. Esta idea hace que el sujeto sea una cosa que piensa (res cogitans)  y a partir de ahí se podrá conocer todo lo demás; debe ser consciente de que existe un mundo extramental.
Más adelante, Kant define al Sujeto como un sujeto trascendental o comunicacional, ello significa que le da forma a la realidad que quiere que el mundo vea, en otras palabras: el Sujeto constituye la realidad, le da forma y nos la entrega. Es el Sujeto trascendental de Kant quien pone las condiciones de posibilidad para conocer lo que percibe del objeto. No obstante, para este filósofo, el Sujeto no alcanza a conocer a la cosa en sí (noúmeno): lo que no aparece dentro de la conciencia del Sujeto, sólo puede conocer lo que se le presenta del objeto, de la cosa en sí por medio de sus sentidos, lo que Kant llamará el Fenómeno. Dicha afirmación concluye que el conocimiento no depende simple y solamente del Sujeto, sino tanto Sujeto y objeto se correlacionan; existe una relación indisoluble entre el Sujeto y el fenómeno. de lo anterior se encarga la filosofía. Pero, ¿Qué pasa con la cosa en sí (el noúmeno)? De este se encarga la Metafísica: de lo que no se es posible conocer por medio de la Razón pura.
Luego de exponer el Sujeto Pensante de Descartes y el Sujeto Trascendental de Kant, se debe pasar al centro de este escrito: la filosofía de Hegel: su familiaridad y su innovación frente a los anteriores pensadores idealistas. Para ello se debe hablar de la definición del concepto que es transversal en este escrito: del Sujeto. Para Hegel, este es un Sujeto Histórico. Para entender esta afirmación de este filósofo es necesario explicar su pensamiento.
El objetivo principal de Hegel es “contribuir a que la filosofía se aproxime a la forma de la ciencia” (Hegel, G. W. F., 1971), es decir, de ser la filosofía el fundamento de las ciencias, Hegel pretende convertirla en la ciencia misma. Para conseguir llegar a dicho objetivo se necesita de un Sujeto que trascienda la individualidad y sea capaz de adquirir el conocimiento universal, esto sólo se logra gracias al cambio histórico, sólo de esa forma se es capaz de llegar a alcanzar la RAZÓN, el todo. Es a través de la historia humana se va haciendo la verdad, ya que esta no está dada, depende de una época y no de un individuo. Por lo tanto Hegel concibe la Verdad como dándose en la historia, necesita de la historia para que sea posible.
Es por eso que surge una conciencia de la época, los cambios en la historia son diacrónicos, deben encajar y por lo tanto al expresarse la verdad se expresa el movimiento de la libertad. Dicho movimiento es una Dialéctica definida como progreso histórico: La historia es un desarrollo permanente, y este es un desarrollo dialéctico que se da por medio de afirmaciones, negaciones y superaciones de las negaciones para llegar a una CONCILIACIÓN (BELAVAL, 2005).
Gracias a lo expuesto en el párrafo anterior, se puede concebir a la historia  como el desarrollo autoconsciente de Espíritu Absoluto representado por el sujeto, en la medida que se va dando forma a través de la historia. El Espíritu Absoluto se hace presente gracias al hombre que se encuentra haciendo su historia, logrando que la RAZÓN se apropie de toda la realidad, porque la realidad es la realización de la historia humana, o sea, el hombre (Sujeto) es lo que hace (la Historia) y con ésta desea encontrar su libertad (la del Sujeto) y el de su pensamiento.
Esto se puede resumir en lo que Hegel afirma: “Todo lo real es racional, y todo lo racional es real” (HEGEL, 1993, pág. 54). Toda la realidad es la expresión de la razón que se desarrolla, que se constituye a lo largo de esa realidad. La razón se realiza en la historia; la razón es real, no es subjetividad, es historia y ésta es racional.
Para terminar, Hegel hace que la filosofía ya no sea un sistema de esencias y de verdades eternas, sino que la convierte también en la historia comprendida, pone como etapa final de la filosofía la verdad. Se encuentra en la unión del movimiento lógico de las esencias y del devenir histórico. Por estos dos caminos la idea y el espíritu se han realizado en su verdad.

Trabajos citados

BELAVAL, Y. (2005). Historia de la Filosofía siglo XXI N. 07: "la filosofía alemana de Leibniz a Hegel". México D. F. : Siglo XXI Editores.
García Morente, M. (2005). Lecciones preliminares de Dilosofía. Bogotá D. C. : Ediciones Universales.
HEGEL, G. (1993). Filosofía del Derecho. Buenos Aires: Claridad.
Hegel, G. W. F. (1971). Fenomenología del Espíoritu. México D, F,: Fondo de Cultura Económica.


LA FILOSOFÍA COMO HERRAMIENTA DEL HOMBRE PARA LLEGAR A LA VERDAD

Por: Andrés Ricardo Díaz Abril


 “Todos los hombres tienen, por naturaleza, el deseo de saber” (Aristóteles, 1985, pág. 27). Es de esta manera como Aristóteles empieza su escrito. Si el hombre desea saber, necesita de un método para lograrlo, pero ese método necesita ser parte de una ciencia, una ciencia que permaneció, permanece y permanecerá hasta que el hombre pierda el deseo de saber. Dicha ciencia es la filosofía, ciencia de la verdad; si el hombre tiene el deseo de saber, es porque desea llegar a la verdad.
Así, el ser humano, a diferencia de los demás animales, posee la razón, esta lo impulsa a querer conocer el porqué de las cosas; y el primer paso para conocer es por medio de la experiencia y ésta, a la vez, es dada gracias a la memoria. Es por la experiencia que la ciencia y al arte llegan al hombre (Aristóteles, 1985, pág. 27), “la experiencia es el conocimiento de las cosas individuales, y el arte, de las cosas generales” (Aristóteles, 1985, pág. 28).
Con lo anterior, se debe conocer y tomar en cuenta lo general como lo particular, la teoría y la práctica, la materia y la forma, algo que en Platón no se podía concebir. Sin embargo, ninguna de las acciones sensibles constituye el verdadero saber. La filosofía, en cambio, es “el estudio de las primeras causas y los principios de los seres” (Aristóteles, 1985, pág. 29 ),  estudia el origen y el sentido del ser. 
La filosofía es poseedora de la totalidad del saber pero sin tener la ciencia de cada objeto; llega conocer las cosas arduas y todas aquellas a las cuales no se llegan sin grandes dificultades (Aristóteles, 1985, págs. 30 - 31). La filosofía tiene su propio fin, el cual es el saber; la filosofía es la ciencia del conocimiento por excelencia, que está construido por los principios y las causas.
Por eso, La filosofía conoce el fin de todas las cosas, el cual es el bien soberano en el conjunto de la naturaleza. Es así, que se llega a una primera definición de filosofía: “es la ciencia teórica de los primeros principios y de las primeras causas. Pues el fin es una de esas causas, tiene su propio fin, es una ciencia libre” (Aristóteles, 1985, pág. 32).
Al ser una ciencia libre, la filosofía busca la verdad, verdad que es fácil en un sentido y difícil en el otro. Nadie puede alcanzar completamente la verdad, ni estar falto de ella de manera absoluta. Es la filosofía la ciencia de la verdad, ella utiliza la especulación, cuyo fin es llegar a la verdad. (Aristóteles, 1985, pág. 64), la verdad es la causa de todo y lo causado es verdad por excelencia.
Si la filosofía es la ciencia de la verdad, y la verdad es la causa de todo, la filosofía, o filosofía primera (más adelante llamada metafísica) es la ciencia del ser en cuanto ser; ciencia de la sustancia, de la unidad y de la pluralidad. Es por eso que Aristóteles afirma que: “el ser se entiende de muchas maneras” (Aristóteles, 1985, pág. 95), pero siempre se refiere a un mismo término, a una misma naturaleza. Al conocer al ser se es capaz de establecer los principios más ciertos de todas las cosas.
A pesar de todo eso, surge una gran duda, la cuales: ¿en la actualidad el hombre posee, por naturaleza, el deseo de saber? Por un lado, el ser humano no desea conocer lo trascendental de su ser. Vivimos en una época en donde no es importante saber, especular, no es importante la esencia de las cosas. Sin embargo, por otro lado, cada hombre posee una esperanza que lo lleva a moverse y seguir en este mundo para llegar a su finalidad, a conocer su esencia, su ser, conocer su identidad y ser lo que es.
Es así, para terminar, el hombre deseaba, desea y siempre va a desear el saber, por naturaleza, el hombre quiere llegar a la verdad, y la ciencia de la verdad es la filosofía, la ciencia del ser en cuanto ser, la ciencia de los principios y las causas de las cosas. El ser humano busca el sentido y su fin y solamente la filosofía le da el verdadero sentido a la vida.

Bibliografía

Aristóteles. (1985). Metafísica. (R. Blánquez Augier, & J. F. Torres Samsó, Trads.) Mdrid: SARPE S. A.
Guthrie, W. K. (2005). Dos filósofos griegos. México D. F.: Fondo de Cultura Económica.
Reale, G. (2005). GUÍA DE LECTURA DE LA "METAFÍSICA" DE ARISTÓTELES. Barcelona: Herder.


EL SIGNIFICADO DE LA MUERTE Y LA MISIÓN DEL FILÓSOFO EN PLATÓN


En el Fedón o del alma se trabaja acerca del tema de la muerte, una muerte cuya primera definición es la separación del alma y del cuerpo, pero va a ir más allá de esta definición tan general. Se puede notar que el concepto que Platón posee de la muerte es un concepto bueno, algo que para la mayoría de los hombres no lo es.
Pero, ¿en qué consiste ese buen y bello significado de la muerte que Platón manifiesta? Consiste en “trabajar toda la vida en adquirir la virtud y la sabiduría, porque el precio es magnífico y la esperanza grande” (Platón, 1998, pág. 429). Al cumplir esta meta, estar muerto será el mejor premio y la esperanza es reunirse con hombres justos.
Sin embargo, ¿Cómo llega Platón a dicha definición? Pues para llegar a esta conclusión es necesario, primero que todo, despejar algunas dudas, las cuales son:
1. ¿Cómo es que no se permite atentar contra la propia vida, pero sí el filósofo debe seguir a cualquiera que muera? En primer lugar, el vivir es para todos los hombres una necesidad absoluta e invariable. Sócrates plantea un ejemplo para explicar su postura (Platón, 1998, pág. 390) cuya conclusión es “los dioses tienen cuidado de nosotros y los hombres pertenecen a los dioses. Por ende Dios debe enviarnos una orden para morir” (Platón, 1998, pág. 390).
2. ¿Por qué razón los filósofos trabajan toda su vida para prepararse para la muerte? Hay que partir del punto de que, como ya se dijo antes, la muerte es algo y ese algo es la separación del alma del cuerpo; y el filósofo debe tener cuidado con el alma y no con el cuerpo y por ende, lo que más quiere en esta vida “es alejarse de los placeres del cuerpo” (Platón, 1998, pág. 392),. Por eso, lo propio del filósofo es desprender su alma del comercio del cuerpo.
Es de esta forma como se llega a la idea de que el alma debe tener todo el cuidado necesario del sabio, pero ¿qué busca el alma? El alma busca la verdad y es capaz de encontrarla cuando no se deja engañar del cuerpo; el cuerpo la engaña por medio de los sentidos y la conduce hacia el error. Para que el alma descubra la verdad necesita de la razón, y la mejor forma de razonar es cuando no se utilizan los sentidos. Es por eso que cuando se habla de la justicia, lo bello y/o lo bueno no se ve nunca.
Así, sólo por la razón, que tranquiliza el alma. Se conoce la esencia de las cosas. Mas ¿por qué hay que tranquilizar el alma? Se conocen los objetos cuando se dejan a un lado los sentidos, que pertenecen al cuerpo, que lo único que hace es turbar el alma e impide que encuentre la verdad. Mientras el alma esté sujetada a la corrupción del cuerpo, el filósofo no podrá alcanzar su mayor dese, el cual es la verdad.
Empero, ¿por qué el cuerpo no nos lleva a la sabiduría? El cuerpo posee unas necesidades y unas pasiones que hacen que surjan las guerras, las seducciones y los combates (Platón, 1998). Esto hace que no se pueda filosofar, es por eso que si se quiere saber verdaderamente alguna cosa, es preciso que el alma abandone el cuerpo y que ella, por sí sola, examine los objetos que quiere conocer. Por consiguiente, hasta que el alma sea libre de esta carga, que es el cuerpo, no se llegará a la verdad.
No obstante, ¿en qué consiste la verdad? Consiste en “conocer… la esencia pura de las cosas, y para alcanzar esa pureza se debe ser puro” (Platón, 1998, pág. 401). Es en esto, lo expuesto anteriormente, que consiste el significado de la muerte y la misión del filósofo.
Entonces, el verdadero filósofo es aquel que sabe y confía que la sabiduría pura se encuentra después de morir (cuando se separe el alma del cuerpo).el filósofo ama su alma, y al amarla adquiere la virtud de la templanza, la cual consiste en no ser esclavo de sus deseos, sino en hacerse superior a ellos y en vivir con moderación (Platón, 1998). Pero, la virtud no es verdadera sino con la sabiduría.
Dicha afirmación trae como consecuencia que la verdadera virtud es la purificación de todas las pasiones. Lastimosamente aunque el sabio comparta esto, la gente no lo escucha ni lo entiende.
Para terminar, la concepción de muerte, unida con la sabiduría, el conocimiento, la purificación del alma y la virtud, le brinda una esperanza al hombre común, que piensa que al morir el cuerpo, el alma desaparece. Sin embargo, existen ciertos puntos de dicha teoría que deben ser explicados con argumentos sólidos. La vida y la muerte son contrarios, pero una nace de la otra y posee una operación intermedia que hace posible el paso de una a la otra: “al nacer se muere y al morir se vive, los vivos nacen de los muertos y los muertos de los vivos” (Platón, 1998), es decir, revivir.
Por ende, “las almas de los muertos existen en alguna parte de donde vuelven a la vida” (Platón, 1998, pág. 418). Al afirmar esto, cabe la posibilidad de que el conocimiento sea una reminiscencia[1], hemos aprendido de otro tiempo y las hemos recordado, por eso nuestra alma es inmortal.
En fin, se debe recurrir a la razón para buscar en ella la verdad de todas las cosas. El objeto es bello por la presencia o comunicación con la belleza primitiva. Es de esta manera que se afirma que las cosas bellas son bellas a causa de la presencia de lo bello. Por eso, el alma hace que el cuerpo esté vivo, el alma lleva consigo la vida, lo contrario a la vida es la muerte y el alma es inmortal. Cuando la muerte llega al hombre, lo que hay en él de mortal (el cuerpo) muere; y lo que hay de inmortal (alma) en él se retira, cediéndole su puesto a la muerte (Reale & Antíceri, 2008).
Es por eso que se termina con la frase que se empezó este escrito: “se debe trabajar toda la vida en adquirir la virtud y la sabiduría, porque el precio es magnífico y la esperanza grande” (Platón, 1998, pág. 429).

Por: Andrés Ricardo Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia
U. G. C.

Bibliografía

Grondin, J. (2004). Introducción a la Metafísica (cuarta ed.). Barcelona: Herder.
Platón. (1998). Dialogos: Fedón o del Alma. México D. F.: Porrúa.
Reale, G., & Antíceri, D. (2008). Historia de la Filosofía Tomo I. Bogotá D. C.: Paulinas - UPN.




[1]  En el diálogo "Fedón", y con ocasión del estudio de la virtud, Platón presenta la teoría de la reminiscencia ―o anamnesia―. Esta teoría se resume en la idea de que conocer es recordar. Seguramente Platón no defendía este punto de vista respecto de los conocimientos particulares como los relativos a hechos concretos (por ejemplo, el conocimiento perceptivo del tipo "mi mesa es negra") sino respecto de los conocimientos estrictos dotados de universalidad y necesidad, conocimientos como los matemáticos y los que pueda descubrir la dialéctica.

viernes, 26 de junio de 2015

El Problema Teológico

En esta parte del libro se quiere dar a conocer el problema acerca de la interpretación de la Sagrada Escritura. Para eso se resaltan unas breves líneas de la historia bíblico-teológica sobre este problema. Demostrando que la cuestión hermenéutica actual no es algo nuevo, si no que recoge de una manera nueva un problema antiguo.

Así, con el surgimiento del Nuevo Testamento, en la edad media se define como una nueva interpretación, una forma auténtica de la Sagrada Escritura, ya que se basa en un acontecer histórico real; ya no es teórico o imaginario, porque la salvación en Cristo es lo que le da cumplimiento al Antiguo Testamento. Sin embargo, la teología cristiana, trata de entender tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento; esto se puede ver en los siglos II y III d. C. gracias a la interpretación patrística, desde la escuela de Antioquia, hasta la dualidad de tendencias entre san Jerónimo y san Ambrosio. De todo esto se saca un principio hermenéutico: la Sagrada Escritura hace afirmaciones dogmáticas que se deben interpretar desde la doctrina y la tradición de la Iglesia.

No obstante, gracias a la reforma surge un principio hermenéutico nuevo, causado por el marco protestante el cual consiste en que la Biblia no debe ser entendida por la tradición doctrinal de la Iglesia, si no ha de entenderse por sí misma. Esto causa que el marco protestante desarrollara una teología “ortodoxa”, formando una brecha entre la Sagrada Escritura  y su contexto histórico, porque se crea una doctrina de la “inspiración verbal”.
Por consiguiente, este problema se agudiza por el pensamiento de la ilustración, ya que gracias a los filósofos de la época se quiso reducir el cristianismo a un plano racional, eso lo podemos notar cono mayor fuerza cono Locke. Por otro lado Kant que afirma que sólo se puede comprender la Sagrada Escritura en el sentido moral, y Hegel que interpreta los contenidos cristianos de la fe a la luz de su método. Después de esto, se introduce un nuevo método, el cual es el histórico-crítico que justifica una investigación científica de la Sagrada Escritura, se quiere con esta investigación todo lo sobrenatural de ésta, quitar toda revelación de Dios. Es en esta investigación donde predomina el principio de de que es imposible una intervención de Dios en este mundo y en la historia; con este principio se deja claro que todo milagro que se encuentra en la Biblia no tienen una explicación.

Es por esto que se alza la protesta del movimiento hermenéutica en donde aparecen varios teólogos protestantes como Kart Barth que afirma que debemos aprender a comprender los escritos bíblicos como palabrea de Dios; también Bultman, el cual sostiene que se debe investigar crítica y científicamente el texto partiendo de él mismo. Pero Bultman crea algo llamado la interpretación existencial, en donde se traduce a una comprensión antropológico-existencial en el mundo, pero lo que ocasiona esta interpretación es que brote un retroceso entre la cuestión del Jesús histórico  frente al Cristo de la fe, ya que el segundo es el que le interesa a los fieles, ya que llama a la decisión de la fe.


Para terminar, la teología católica no se quedó atrás y también se planteó en este mismo problema de la mano de Alfred Loisy y Maurice Bondel, el primero concentrado en el método histórico-crítico y el segundo reconoce y defiende la tradición histórica de la vida y de la doctrina de la Iglesia para tener un conocimiento más profundo de la Sagrada Escritura. Ya más adelante con el Concilio Vaticano II se dio más libertad a la ciencia bíblica católica, ya que en la constitución Dei Verbum se exige ver y comprender la Sagrada Escritura en estricta unidad con la revelación, ya que es por medio de la Escritura Sagrada donde se revela Dios. Por otro lado, se debe tener una conexión entre la investigación  histórico-crítica y la comprensión creyente, ya que una está relacionada con la otra y de penden mutuamente. Para que se logre esa unión se necesitan de exegetas  y teólogos. En todo caso, en este transcurrir de la historia bíblico-teológica, aparecen problemas de origen filosófico muy importantes tanto para la interpretación de la Sagrada Escritura, como para la misma filosofía.

Por: Andrés Ricardo Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia
U. G. C

sábado, 24 de enero de 2015

El Arte en la Antropología (Ideas que quedan después de un semestre)

El siguiente texto es un resumen de ideas propias y grupales que quedan después de un semestre de una clase de Antropología. Ideas que nacen después de una cátedra de Monseñor Luís Augusto Campos y que aquél, al fomentar un desarrollo del discurso en unos seminaristas en su tercer año de  de Filosofía, desea que se relacione esta rama de la filosofía con un aspecto de la cultura universal.
Por lo tanto, el siguiente escrito se enfoca en la relación que puede existir entre el arte y la antropología.

El Arte en la Antropología

A través del tiempo, hemos visto como las culturas han ido evolucionando socialmente. Los artistas buscan comprender el arte desde sus inicios y sus primeras manifestaciones, lo que influye el arte en el ser como parte de su entorno y al mismo tiempo saber cómo se ha complementado la influencia del arte en lo que es la evolución y el desarrollo de la humanidad.

La antropología nos lleva a la búsqueda de respuestas sobre cómo el arte ha influido para que la persona se forme una idea de lo que es el mundo, nos ha permitido estudiar las diferentes etapas y cambios que ha sufrido  desde sus primeras manifestaciones artísticas, las cuales nos dan un concepto sobre sus costumbres, su religión, su manera de ver el mundo en una época donde no se contaba todavía con un sistema de lenguaje o escritura la única herramienta era el arte para poder manifestarse y gracias a ello podemos conocer sobre culturas pasadas. Es decir, que el arte ha sido uno de los medios de comunicación más antiguo de la historia del hombre, en donde se comunica tanto mensajes, como sentimientos.

Del mismo modo, hay que aclarar que el arte no solo es pintura, el arte también es música, es teatro, el arte es toda clase de expresión de los sentimientos del hombre, que transmiten al mismo tiempo, un mensaje para la vida. En este escrito, vamos a ver los significados que ha tenido el arte a través de los distintos filósofos que han tratado sobre el tema.

Empezando con este recorrido, para Platón el arte es una imitación, el artista copia lo que percibe que a la vez es una imitación de la forma verdadera. De manera que el artista con su obra se está alejando cada vez más de la verdad. Se puede decir que Platón menospreciaba el trabajo artístico. En relación con la pintura, señalaba que un pintor se limita a ver nada más que lo que percibe desde un solo punto de vista, el de él, que está lejos de lo verdadero. Con respecto a la música, nos dice que ella sólo nos produce una sensación física de placer, porque también en la música se debe buscar la verdad.

En fin, Platón tenía una relación de amor-odio con las artes. Él debe haber tenido un poco de amor por las artes, porque él habla de ellos a menudo, y sus palabras muestran que él prestó mucha atención a lo que vio y oyó. También fue jefe de una obra literaria y una multa de pisos caja grande, de hecho, se dice que ha sido un poeta antes de que se encontrara con Sócrates y se convirtiera en un filósofo. Algunos de sus diálogos son reales obras maestras literarias. Por otro lado, se encontró con el arte de la amenaza. Propuso el envío de los poetas y dramaturgos de su ideal República, o por lo menos la censura de lo que escribió, y que quería música y la pintura severamente censurada. Las artes, pensó, son poderosos formadores de carácter. Por lo tanto, para capacitar y proteger a los ciudadanos ideal para una sociedad ideal, las artes deben ser estrictamente controlados.

Por otra parte, Aristóteles atribuye el origen del arte a la afinidad humana para la imitación. Desde la niñez, la imitación es el principal método de aprendizaje. Aristóteles llegó a la conclusión de que es natural para los seres humanos a "disfrutar de obras de imitación. Aristóteles fue el primero en introducir la teoría de que el arte imita a la naturaleza. A su juicio, el origen del arte como base de su argumento. A lo largo de su teoría, desarrolló un método para la evaluación y clasificación de arte. Aristóteles presentó tres métodos de clasificación de arte basado en la idea del arte como imitación: 

El primer método implica una diferencia en el medio de la imitación. En el primer capítulo de la Poética, Aristóteles escribió: "Así como el color y forma son utilizados como medios a través de algunos y la voz es utilizada por otras personas; Los medios con ellos en su conjunto son el ritmo, el lenguaje y la armonía. Estos tres elementos, ya sean combinadas o empleadas por separado, constituyen el medio de la imitación. Esta definición proporciona una manera de distinguir entre la música, la poesía, la danza y el teatro.

El examen del objeto representado es otra manera de clasificar el arte. Aristóteles hizo una distinción sobre el motivo de la acción de ser imitado. Escribió en la Poética, "De ello se deduce, por tanto, que los agentes representados deben ser por encima de nuestro propio nivel de la bondad, o debajo de ella, o simplemente como la que estamos," De este modo, Aristóteles introdujo la idea de la virtud como un factor en el objeto de imitación.

La teoría de Aristóteles sobre el arte examina el arte como una ciencia productiva. La calidad del objeto producido determina el mérito de la técnica. El arte se encuentra en el producto no en la mente del artista.

Sin embargo, una dificultad con la idea del arte como imitación es el hecho de que cada persona que está viendo, oyendo, leyendo, etc. viene de una perspectiva diferente. Esta persona puede que nunca han experimentado el objeto de la imitación, y por lo tanto no consideraría la pieza a ser arte. También sería difícil evaluar arte si la persona nunca había visto ni oído lo que está siendo imitado. En fin, la teoría aristotélica del arte como imitación proporciona una base para la clasificación de las formas artísticas. Esta teoría de apelaciones a la naturaleza humana, pero carece de ideas más refinado sobre la respuesta del espectador y las formas de arte abstracto.

Por otro lado, Durante la filosofía escolástica, en la Edad Media, el arte se circunscribió a los temas religiosos ya que los sistemas filosóficos dominantes partían del dogma. El Renacimiento, que es un momento cultural caracterizado por el antropomorfismo y por la vuelta al espíritu de la antigüedad clásica se caracteriza por su arte realista. El Renacimiento italiano es el que expresa en forma más completa los ideales de esa sociedad durante esa época. Kant distingue entre el arte mecánico y el estético; este último puede ser placentero, por puro placer y bello cuando procura placer intelectual.

El Impresionismo que surge después del Renacimiento, fue un movimiento artístico de rebelión contra las leyes tradicionales del academicismo con respecto a los rigores que existían sobre el contorno definido, el conocimiento de la anatomía, la perspectiva y la importancia del claroscuro. Frente a este intelectualismo realista, el sensualismo impresionista se basaba en la intuición personal y en la expresión de las emociones, con exclusión de todo conocimiento teórico. 

Esta pintura era afín a la nueva posición moral de sinceridad, de libertad individual e igualdad social, de reconocimiento de la dignidad de la vida cotidiana y de la poesía de los objetos cotidianos más humildes; y reflejaba las mejores aspiraciones humanitarias y democráticas de su época. Alrededor de 1900 casi toda la pintura occidental era impresionista. Ese cambio de estilo no se limitó a la pintura, sino que se extendió a la escultura, la música y la literatura. La revolución plástica que representó el Impresionismo sentó las bases para el surgimiento de producciones artísticas posteriores más audaces. El cubismo a principios del siglo XX, fue la revolución estética más importante desde el Renacimiento. El Relativismo Cultural influye en el arte y surge Pablo Picasso como exponente máximo del cubismo, que desarrolla un sistema representativo basado en el hecho que la visión humana tiene distintos puntos de vista y se desarrolla en el tiempo.

En la actualidad, una de las situaciones más confusas que enfrenta la filosofía académica actual es la de los fines de la Filosofía del Arte. Es decir: ante una obra artística, como un poema, o una escultura, o una catedral, una danza o una interpretación musical, cuál será la misión de la filosofía. Es lo mismo que preguntarse cómo debe enfrentar el pensamiento las cuestiones acerca de la belleza. Del pensamiento son los límites, las formas, las clasificaciones, las comparaciones. De la belleza es la vivencia, lo inapresable, el espíritu sutil que escapa a todas las definiciones.

En este caso, la Filosofía del Arte puede plantearse el objetivo (como lo hizo el genial ideólogo inglés de principios de siglo, John Ruskin) de hacer accesible a la Mente la obra artística. Es decir, crear una escalera mental que eleve nuestra conciencia a un punto en el que podamos recibir el rayo de la belleza presente en una determinada obra artística. O proporcionar una llave para entrar en el reino de la creatividad artística. O incluso enseñar el "lenguaje" con el que una obra artística deja de ser un misterio, hasta convertirse en libro abierto de radiante esplendor.

No obstante, cabe hacerse una pregunta fundamental después de ver la historia del arte: ¿qué es el arte? El arte para muchas personas es el hecho de ver algo hermoso, representando cualquier cosa. También si observan el mismo objeto, cada persona que lo vea lo va tomar de forma diferente como el ejemplo que nos da con las cuevas de Altamira, saber que es una cueva donde hay arte rupestre; pero diferentes personas con cualidades y profesiones diferentes lo llevan a los términos de ellos.

La palabra arte viene del latín “arts” que designaba, al igual que la palabra griega “techné”, una suma de o conjunto de conocimiento o una forma de adiestramiento especializado. En cierta forma, tanto la una como la otra palabra, designan lo que hoy denominaríamos conocimiento o dominio artesanal.

También cuesta trabajo asimilar a Fidias, artesanía de mármol. A este artesano lo llaman “marmolero”, mientras que tallando produce una estatua, lo llaman, artista. En la república platónica las artes son proscritas. El mismo Platón se ve ante un problema de definición. Ataca y vitupera las “artes representativas” e incluye entre artes representativas algunas que, como el drama, sacuden al espectador y provocan en él emociones diversas. El arte ha sido un “infante terrible” de la filosofía.

Así, de las clases de antropología filosófica puedo resumir, resaltar del tema del arte lo siguiente: el arte se refiere a la belleza natural, que la cual a su vez, se refiere a todo aquello que la unifica, y la hace plena. Esta naturaleza, es muda, es decir que no es capaz de comunicar esa belleza. Aquí es donde entra la belleza artística, pues es la que hace hablar la naturaleza, interpreta su belleza a través de una moción.

El arte es autónomo en el sentido en que su interpretación  de la naturaleza, no se cierne exclusivamente a lo que esta me proporciona; sino que gracias a las facultades humanas, se enriquece la interpretación de la belleza, es decir, la capacidad artística no se reduce a lo que la naturaleza me presenta; sino que gracias a la imaginación, la habilidad, la invención, el hombre puede hacer una interpretación más completa de la unidad bella de la naturaleza.

Por eso, que el hombre se le denomina como un “semi-dios”, un “creador en reposo”, que se encarga de extraer la belleza de la naturaleza; la naturaleza se quedará muda si el hombre no la hace hablar. También se habla del arte como descubrimiento del mundo, es interpretación de la realidad a través de las intuiciones. Implica una unidad en la multiplicidad, saber ver y poder descubrir, el objeto del arte siempre varía, y es un rincón de la naturaleza vista desde un temperamento. En otras palabras el arte es el problema de lo bello, en donde tiene una función social.

Algo que me llamó la atención, fue como define Ricoeur el arte como una fiesta, una manera de romper con lo cotidiano, evidenciándolo al mismo tiempo; en ese sentido, el arte amplifica lo cotidiano. También, el arte tiene un carácter simbólico, por eso  Ricoeur habla de una “triple mimesis” del arte; estos son:

1.    Prefiguración: vivir en determinado mundo.

2.    Figuración (configuración): qué se encuentra o se descubre en el mundo.

3.    Re-figuración: reconfortar o modificar la experiencia con el mundo.

El arte siempre acompañó al hombre desde inicios de su existencia, y según el tiempo ha ido evolucionando igual con él, hemos sido capaces de entender la importancia de la presencia del arte para el desarrollo de la humanidad, de los pueblos de la cultura de la sociedad, la importancia de estudiar el arte desde un desarrollo anterior para conocer como fue la creatividad de las primeras comunidades desenvuelta en épocas completamente distintas y el comprender sus reacciones sentimentales y creativas basándose simplemente en lo que lo envolvía en aquella época , lo que lo obligaba a manifestarse de una manera distinta, de lo que pasaba a su alrededor y buscaba la manera de expresarlo, y conociendo todos estos motivos, interpretar sobre lo que estaba mal en aquellos tiempos, de lo romántico que existía, de algo que pasaba por la mente creativa que miraba a su alrededor y quería manifestarse.

Gracias a todos estos factores del arte que han influido en la comprensión del desarrollo de las diferentes culturas, sabemos que la humanidad a través de su comportamiento ante la sociedad en la que se desenvuelve, ha sabido defender sus creencias como así también su cultura y su tierra.


Todo este estudio del arte y la antropología ha permito a los artistas a mirar al hombre desde un punto de vista más critico como creador de su propia cultura, como absoluto dueño de sus creencias, como ser pensante y racional único en el mundo. En conclusión la antropología junto con el arte han ayudado a comprender lo que buscan los hombres como artistas a través del medio en el cual se están desenvolviendo actualmente, ver nuestro tiempo lo que está pasando con él  hoy en día y el mundo que está formando.


Julio de 2010

Por: Andrés Ricardo Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia
U. G. C.

domingo, 21 de diciembre de 2014

KANT Y LA VIGENCIA DE SU ESTÉTICA TRASCENDENTAL EN LA FÍSICA

Kant, en su estética trascendental define el concepto de intuición, que para el filósofo es “el modo por medio del cual el conocimiento se refiere inmediatamente a dichos objetos y  es aquello a que apunta todo pensamiento en cuanto medio” (Kant, 2005, p. 42); y define la sensibilidad como la capacidad de recoger representaciones. Con estas definiciones quiere afirmar que si se quiere conocer un objeto, todo pensamiento que existe en el hombre debe referirse a una intuición y a una sensibilidad. Así, surge la explicación de cómo surge lo empírico: “la intuición que se refiere al objeto por medio de una sensación” (Kant, 2005, p. 42).
Por otro lado, define a la estética trascendental como “la ciencia de todos los principios de la sensibilidad a priori” (Kant, 2005, p. 43). Con esta ciencia lo primero que se quiere es aislar la sensibilidad para quedarse con la intuición empírica, para que después se pueda apartar esta intuición de todo lo que es sensación, llegando a la intuición pura. Pero para llegar a todo esto se debe exponer el espacio y el tiempo, que son las dos formas puras de la intuición sensible (Kant, 2005).
Así pues, espacio y tiempo se exponen en este libro de manera metafísica y de manera trascendental. De la primera forma porque “nos muestra el concepto en cuanto dado a priori”; y lo segundo porque se quiere explicar los conceptos “como principio a partir del cual  puede entenderse la posibilidad de otros conocimientos sintéticos a priori” (Kant, 2005, p. 44).
 Empezando con la exposición metafísica del espacio lo define como la base de todos los objetos que existen, representando por él de una manera a priori, es la condición de posibilidad de los fenómenos y es el fundamento a priori para los fenómenos externos. El espacio es “intuición pura” que es esencialmente uno, cuyo concepto tiene como base la intuición a priori. Finaliza esta primera exposición del espacio afirmando que el espacio “se representa como una magnitud dada infinita.” (Kant, 2005, p. 45), esto quiere decir que todas sus partes se entienden infinitamente.
La exposición trascendental del espacio empieza con una pregunta: “¿cuál ha de ser, pues, la representación del espacio para que sea posible semejante conocimiento del mismo?” (Kant, 2005, p. 46). A la cual se responde que debe ser una intuición que sólo se halla en el sujeto previamente al encuentro con el objeto, es decir, debe ser una intuición pura, en el sentido de que no tenga ningún rastro de experiencia. Para que esto suceda se debe reconocer que el sujeto es quien hace comprensible la posibilidad de un conocimiento sintético a priori.
De estas dos exposiciones se saca como conclusión que el espacio es la forma de todos los fenómenos externos que solo se puede hablar de esto desde el punto de vista del hombre. Es una condición necesaria, ya que todos los hombres llevan una intuición pura (interna) que se llama espacio. Aunque hay que aclarar que el espacio no deja ver las cosas en sí, sino que todas las cosas que expone son las cosas exteriores. Esta exposición quiere demostrar la realidad del espacio en trato con todo lo que represente un objeto y  también quiere establecer la idealidad del espacia en relación con las cosas en sí mismas por  medio de la razón.
Lo anteriormente expuesto revela la postura de Kant frente a esta dicotomía entre una concepción relacional y absoluto del espacio, apoyando la concepción absoluta, ya que este es una intuición interna del hombre, ninguna experiencia lo da, sino que toda la experiencia lo supone; es necesario para entender el fenómeno, se deduce o requiere de las verdades apodícticas (innegables) de la geometría y la física y posee una continuidad, una universalidad e infinitud.
Hay que aclarar que, para Kant, sólo se puede conocer el fenómeno, lo que se manifiesta por los sentidos y que afecta la conciencia (el yo). Para el autor, existen representaciones en el entendimiento del ser humano que poseen una forma a priori que generan una adecuación de las representaciones con la forma del entendimiento, esta forma a priori permite conocer.
No obstante, al hablar de las representaciones y de la forma a priori del entendimiento que posee el sujeto, puede existir una relación dada entre la forma del entendimiento y el fenómeno. No se habla de una relación entre los objetos que están en el espacio para entenderlos, pero sí de una representación y entendimiento desde la forma a priori del entendimiento del sujeto.
Así, lo que se afirma en el párrafo anterior refleja una idea que ayudará a responder a la segunda parte de la pregunta: la vigencia de la postura de Kant en los paradigmas contemporáneos de la física y de la medicina.
 La Estética Trascendental es el conocimiento que se capta con los sentidos, sean estas internas o externas, están en el Tiempo y el Espacio. El espacio es para Kant una intuición pura del exterior, el tiempo, es una intuición pura del interior de cada hombre.
Antes de tener la percepción de las cosas externas por medio de los sentidos, se intuyen en el espacio. Y antes de tener la percepción de las emociones interiores de la subjetividad, se intuye que ellas son sólo posibles en el “tiempo”. En otras palabras, tanto el espacio como el tiempo son subjetivas e ideales y son las condiciones para que las cosas externas existan (en el espacio) y los estados emocionales variables se den en el interior del hombre (en el tiempo).
El pensamiento de Kant influyó mucho en las concepciones físicas de Albert Einstein. La Teoría General y Específica de la Relatividad están animadas por el idealismo trascendental del filósofo de Konisberg. Lo importante ahora no sería saber lo que son las cosas, sino cómo nos las representamos en nuestra inteligencia. A esto se le llamo la “Revolución Copernicana” del pensamiento.


Por: Andrés Ricardo Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia
U. G. C.