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sábado, 24 de enero de 2015

El Arte en la Antropología (Ideas que quedan después de un semestre)

El siguiente texto es un resumen de ideas propias y grupales que quedan después de un semestre de una clase de Antropología. Ideas que nacen después de una cátedra de Monseñor Luís Augusto Campos y que aquél, al fomentar un desarrollo del discurso en unos seminaristas en su tercer año de  de Filosofía, desea que se relacione esta rama de la filosofía con un aspecto de la cultura universal.
Por lo tanto, el siguiente escrito se enfoca en la relación que puede existir entre el arte y la antropología.

El Arte en la Antropología

A través del tiempo, hemos visto como las culturas han ido evolucionando socialmente. Los artistas buscan comprender el arte desde sus inicios y sus primeras manifestaciones, lo que influye el arte en el ser como parte de su entorno y al mismo tiempo saber cómo se ha complementado la influencia del arte en lo que es la evolución y el desarrollo de la humanidad.

La antropología nos lleva a la búsqueda de respuestas sobre cómo el arte ha influido para que la persona se forme una idea de lo que es el mundo, nos ha permitido estudiar las diferentes etapas y cambios que ha sufrido  desde sus primeras manifestaciones artísticas, las cuales nos dan un concepto sobre sus costumbres, su religión, su manera de ver el mundo en una época donde no se contaba todavía con un sistema de lenguaje o escritura la única herramienta era el arte para poder manifestarse y gracias a ello podemos conocer sobre culturas pasadas. Es decir, que el arte ha sido uno de los medios de comunicación más antiguo de la historia del hombre, en donde se comunica tanto mensajes, como sentimientos.

Del mismo modo, hay que aclarar que el arte no solo es pintura, el arte también es música, es teatro, el arte es toda clase de expresión de los sentimientos del hombre, que transmiten al mismo tiempo, un mensaje para la vida. En este escrito, vamos a ver los significados que ha tenido el arte a través de los distintos filósofos que han tratado sobre el tema.

Empezando con este recorrido, para Platón el arte es una imitación, el artista copia lo que percibe que a la vez es una imitación de la forma verdadera. De manera que el artista con su obra se está alejando cada vez más de la verdad. Se puede decir que Platón menospreciaba el trabajo artístico. En relación con la pintura, señalaba que un pintor se limita a ver nada más que lo que percibe desde un solo punto de vista, el de él, que está lejos de lo verdadero. Con respecto a la música, nos dice que ella sólo nos produce una sensación física de placer, porque también en la música se debe buscar la verdad.

En fin, Platón tenía una relación de amor-odio con las artes. Él debe haber tenido un poco de amor por las artes, porque él habla de ellos a menudo, y sus palabras muestran que él prestó mucha atención a lo que vio y oyó. También fue jefe de una obra literaria y una multa de pisos caja grande, de hecho, se dice que ha sido un poeta antes de que se encontrara con Sócrates y se convirtiera en un filósofo. Algunos de sus diálogos son reales obras maestras literarias. Por otro lado, se encontró con el arte de la amenaza. Propuso el envío de los poetas y dramaturgos de su ideal República, o por lo menos la censura de lo que escribió, y que quería música y la pintura severamente censurada. Las artes, pensó, son poderosos formadores de carácter. Por lo tanto, para capacitar y proteger a los ciudadanos ideal para una sociedad ideal, las artes deben ser estrictamente controlados.

Por otra parte, Aristóteles atribuye el origen del arte a la afinidad humana para la imitación. Desde la niñez, la imitación es el principal método de aprendizaje. Aristóteles llegó a la conclusión de que es natural para los seres humanos a "disfrutar de obras de imitación. Aristóteles fue el primero en introducir la teoría de que el arte imita a la naturaleza. A su juicio, el origen del arte como base de su argumento. A lo largo de su teoría, desarrolló un método para la evaluación y clasificación de arte. Aristóteles presentó tres métodos de clasificación de arte basado en la idea del arte como imitación: 

El primer método implica una diferencia en el medio de la imitación. En el primer capítulo de la Poética, Aristóteles escribió: "Así como el color y forma son utilizados como medios a través de algunos y la voz es utilizada por otras personas; Los medios con ellos en su conjunto son el ritmo, el lenguaje y la armonía. Estos tres elementos, ya sean combinadas o empleadas por separado, constituyen el medio de la imitación. Esta definición proporciona una manera de distinguir entre la música, la poesía, la danza y el teatro.

El examen del objeto representado es otra manera de clasificar el arte. Aristóteles hizo una distinción sobre el motivo de la acción de ser imitado. Escribió en la Poética, "De ello se deduce, por tanto, que los agentes representados deben ser por encima de nuestro propio nivel de la bondad, o debajo de ella, o simplemente como la que estamos," De este modo, Aristóteles introdujo la idea de la virtud como un factor en el objeto de imitación.

La teoría de Aristóteles sobre el arte examina el arte como una ciencia productiva. La calidad del objeto producido determina el mérito de la técnica. El arte se encuentra en el producto no en la mente del artista.

Sin embargo, una dificultad con la idea del arte como imitación es el hecho de que cada persona que está viendo, oyendo, leyendo, etc. viene de una perspectiva diferente. Esta persona puede que nunca han experimentado el objeto de la imitación, y por lo tanto no consideraría la pieza a ser arte. También sería difícil evaluar arte si la persona nunca había visto ni oído lo que está siendo imitado. En fin, la teoría aristotélica del arte como imitación proporciona una base para la clasificación de las formas artísticas. Esta teoría de apelaciones a la naturaleza humana, pero carece de ideas más refinado sobre la respuesta del espectador y las formas de arte abstracto.

Por otro lado, Durante la filosofía escolástica, en la Edad Media, el arte se circunscribió a los temas religiosos ya que los sistemas filosóficos dominantes partían del dogma. El Renacimiento, que es un momento cultural caracterizado por el antropomorfismo y por la vuelta al espíritu de la antigüedad clásica se caracteriza por su arte realista. El Renacimiento italiano es el que expresa en forma más completa los ideales de esa sociedad durante esa época. Kant distingue entre el arte mecánico y el estético; este último puede ser placentero, por puro placer y bello cuando procura placer intelectual.

El Impresionismo que surge después del Renacimiento, fue un movimiento artístico de rebelión contra las leyes tradicionales del academicismo con respecto a los rigores que existían sobre el contorno definido, el conocimiento de la anatomía, la perspectiva y la importancia del claroscuro. Frente a este intelectualismo realista, el sensualismo impresionista se basaba en la intuición personal y en la expresión de las emociones, con exclusión de todo conocimiento teórico. 

Esta pintura era afín a la nueva posición moral de sinceridad, de libertad individual e igualdad social, de reconocimiento de la dignidad de la vida cotidiana y de la poesía de los objetos cotidianos más humildes; y reflejaba las mejores aspiraciones humanitarias y democráticas de su época. Alrededor de 1900 casi toda la pintura occidental era impresionista. Ese cambio de estilo no se limitó a la pintura, sino que se extendió a la escultura, la música y la literatura. La revolución plástica que representó el Impresionismo sentó las bases para el surgimiento de producciones artísticas posteriores más audaces. El cubismo a principios del siglo XX, fue la revolución estética más importante desde el Renacimiento. El Relativismo Cultural influye en el arte y surge Pablo Picasso como exponente máximo del cubismo, que desarrolla un sistema representativo basado en el hecho que la visión humana tiene distintos puntos de vista y se desarrolla en el tiempo.

En la actualidad, una de las situaciones más confusas que enfrenta la filosofía académica actual es la de los fines de la Filosofía del Arte. Es decir: ante una obra artística, como un poema, o una escultura, o una catedral, una danza o una interpretación musical, cuál será la misión de la filosofía. Es lo mismo que preguntarse cómo debe enfrentar el pensamiento las cuestiones acerca de la belleza. Del pensamiento son los límites, las formas, las clasificaciones, las comparaciones. De la belleza es la vivencia, lo inapresable, el espíritu sutil que escapa a todas las definiciones.

En este caso, la Filosofía del Arte puede plantearse el objetivo (como lo hizo el genial ideólogo inglés de principios de siglo, John Ruskin) de hacer accesible a la Mente la obra artística. Es decir, crear una escalera mental que eleve nuestra conciencia a un punto en el que podamos recibir el rayo de la belleza presente en una determinada obra artística. O proporcionar una llave para entrar en el reino de la creatividad artística. O incluso enseñar el "lenguaje" con el que una obra artística deja de ser un misterio, hasta convertirse en libro abierto de radiante esplendor.

No obstante, cabe hacerse una pregunta fundamental después de ver la historia del arte: ¿qué es el arte? El arte para muchas personas es el hecho de ver algo hermoso, representando cualquier cosa. También si observan el mismo objeto, cada persona que lo vea lo va tomar de forma diferente como el ejemplo que nos da con las cuevas de Altamira, saber que es una cueva donde hay arte rupestre; pero diferentes personas con cualidades y profesiones diferentes lo llevan a los términos de ellos.

La palabra arte viene del latín “arts” que designaba, al igual que la palabra griega “techné”, una suma de o conjunto de conocimiento o una forma de adiestramiento especializado. En cierta forma, tanto la una como la otra palabra, designan lo que hoy denominaríamos conocimiento o dominio artesanal.

También cuesta trabajo asimilar a Fidias, artesanía de mármol. A este artesano lo llaman “marmolero”, mientras que tallando produce una estatua, lo llaman, artista. En la república platónica las artes son proscritas. El mismo Platón se ve ante un problema de definición. Ataca y vitupera las “artes representativas” e incluye entre artes representativas algunas que, como el drama, sacuden al espectador y provocan en él emociones diversas. El arte ha sido un “infante terrible” de la filosofía.

Así, de las clases de antropología filosófica puedo resumir, resaltar del tema del arte lo siguiente: el arte se refiere a la belleza natural, que la cual a su vez, se refiere a todo aquello que la unifica, y la hace plena. Esta naturaleza, es muda, es decir que no es capaz de comunicar esa belleza. Aquí es donde entra la belleza artística, pues es la que hace hablar la naturaleza, interpreta su belleza a través de una moción.

El arte es autónomo en el sentido en que su interpretación  de la naturaleza, no se cierne exclusivamente a lo que esta me proporciona; sino que gracias a las facultades humanas, se enriquece la interpretación de la belleza, es decir, la capacidad artística no se reduce a lo que la naturaleza me presenta; sino que gracias a la imaginación, la habilidad, la invención, el hombre puede hacer una interpretación más completa de la unidad bella de la naturaleza.

Por eso, que el hombre se le denomina como un “semi-dios”, un “creador en reposo”, que se encarga de extraer la belleza de la naturaleza; la naturaleza se quedará muda si el hombre no la hace hablar. También se habla del arte como descubrimiento del mundo, es interpretación de la realidad a través de las intuiciones. Implica una unidad en la multiplicidad, saber ver y poder descubrir, el objeto del arte siempre varía, y es un rincón de la naturaleza vista desde un temperamento. En otras palabras el arte es el problema de lo bello, en donde tiene una función social.

Algo que me llamó la atención, fue como define Ricoeur el arte como una fiesta, una manera de romper con lo cotidiano, evidenciándolo al mismo tiempo; en ese sentido, el arte amplifica lo cotidiano. También, el arte tiene un carácter simbólico, por eso  Ricoeur habla de una “triple mimesis” del arte; estos son:

1.    Prefiguración: vivir en determinado mundo.

2.    Figuración (configuración): qué se encuentra o se descubre en el mundo.

3.    Re-figuración: reconfortar o modificar la experiencia con el mundo.

El arte siempre acompañó al hombre desde inicios de su existencia, y según el tiempo ha ido evolucionando igual con él, hemos sido capaces de entender la importancia de la presencia del arte para el desarrollo de la humanidad, de los pueblos de la cultura de la sociedad, la importancia de estudiar el arte desde un desarrollo anterior para conocer como fue la creatividad de las primeras comunidades desenvuelta en épocas completamente distintas y el comprender sus reacciones sentimentales y creativas basándose simplemente en lo que lo envolvía en aquella época , lo que lo obligaba a manifestarse de una manera distinta, de lo que pasaba a su alrededor y buscaba la manera de expresarlo, y conociendo todos estos motivos, interpretar sobre lo que estaba mal en aquellos tiempos, de lo romántico que existía, de algo que pasaba por la mente creativa que miraba a su alrededor y quería manifestarse.

Gracias a todos estos factores del arte que han influido en la comprensión del desarrollo de las diferentes culturas, sabemos que la humanidad a través de su comportamiento ante la sociedad en la que se desenvuelve, ha sabido defender sus creencias como así también su cultura y su tierra.


Todo este estudio del arte y la antropología ha permito a los artistas a mirar al hombre desde un punto de vista más critico como creador de su propia cultura, como absoluto dueño de sus creencias, como ser pensante y racional único en el mundo. En conclusión la antropología junto con el arte han ayudado a comprender lo que buscan los hombres como artistas a través del medio en el cual se están desenvolviendo actualmente, ver nuestro tiempo lo que está pasando con él  hoy en día y el mundo que está formando.


Julio de 2010

Por: Andrés Ricardo Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia
U. G. C.

domingo, 21 de diciembre de 2014

KANT Y LA VIGENCIA DE SU ESTÉTICA TRASCENDENTAL EN LA FÍSICA

Kant, en su estética trascendental define el concepto de intuición, que para el filósofo es “el modo por medio del cual el conocimiento se refiere inmediatamente a dichos objetos y  es aquello a que apunta todo pensamiento en cuanto medio” (Kant, 2005, p. 42); y define la sensibilidad como la capacidad de recoger representaciones. Con estas definiciones quiere afirmar que si se quiere conocer un objeto, todo pensamiento que existe en el hombre debe referirse a una intuición y a una sensibilidad. Así, surge la explicación de cómo surge lo empírico: “la intuición que se refiere al objeto por medio de una sensación” (Kant, 2005, p. 42).
Por otro lado, define a la estética trascendental como “la ciencia de todos los principios de la sensibilidad a priori” (Kant, 2005, p. 43). Con esta ciencia lo primero que se quiere es aislar la sensibilidad para quedarse con la intuición empírica, para que después se pueda apartar esta intuición de todo lo que es sensación, llegando a la intuición pura. Pero para llegar a todo esto se debe exponer el espacio y el tiempo, que son las dos formas puras de la intuición sensible (Kant, 2005).
Así pues, espacio y tiempo se exponen en este libro de manera metafísica y de manera trascendental. De la primera forma porque “nos muestra el concepto en cuanto dado a priori”; y lo segundo porque se quiere explicar los conceptos “como principio a partir del cual  puede entenderse la posibilidad de otros conocimientos sintéticos a priori” (Kant, 2005, p. 44).
 Empezando con la exposición metafísica del espacio lo define como la base de todos los objetos que existen, representando por él de una manera a priori, es la condición de posibilidad de los fenómenos y es el fundamento a priori para los fenómenos externos. El espacio es “intuición pura” que es esencialmente uno, cuyo concepto tiene como base la intuición a priori. Finaliza esta primera exposición del espacio afirmando que el espacio “se representa como una magnitud dada infinita.” (Kant, 2005, p. 45), esto quiere decir que todas sus partes se entienden infinitamente.
La exposición trascendental del espacio empieza con una pregunta: “¿cuál ha de ser, pues, la representación del espacio para que sea posible semejante conocimiento del mismo?” (Kant, 2005, p. 46). A la cual se responde que debe ser una intuición que sólo se halla en el sujeto previamente al encuentro con el objeto, es decir, debe ser una intuición pura, en el sentido de que no tenga ningún rastro de experiencia. Para que esto suceda se debe reconocer que el sujeto es quien hace comprensible la posibilidad de un conocimiento sintético a priori.
De estas dos exposiciones se saca como conclusión que el espacio es la forma de todos los fenómenos externos que solo se puede hablar de esto desde el punto de vista del hombre. Es una condición necesaria, ya que todos los hombres llevan una intuición pura (interna) que se llama espacio. Aunque hay que aclarar que el espacio no deja ver las cosas en sí, sino que todas las cosas que expone son las cosas exteriores. Esta exposición quiere demostrar la realidad del espacio en trato con todo lo que represente un objeto y  también quiere establecer la idealidad del espacia en relación con las cosas en sí mismas por  medio de la razón.
Lo anteriormente expuesto revela la postura de Kant frente a esta dicotomía entre una concepción relacional y absoluto del espacio, apoyando la concepción absoluta, ya que este es una intuición interna del hombre, ninguna experiencia lo da, sino que toda la experiencia lo supone; es necesario para entender el fenómeno, se deduce o requiere de las verdades apodícticas (innegables) de la geometría y la física y posee una continuidad, una universalidad e infinitud.
Hay que aclarar que, para Kant, sólo se puede conocer el fenómeno, lo que se manifiesta por los sentidos y que afecta la conciencia (el yo). Para el autor, existen representaciones en el entendimiento del ser humano que poseen una forma a priori que generan una adecuación de las representaciones con la forma del entendimiento, esta forma a priori permite conocer.
No obstante, al hablar de las representaciones y de la forma a priori del entendimiento que posee el sujeto, puede existir una relación dada entre la forma del entendimiento y el fenómeno. No se habla de una relación entre los objetos que están en el espacio para entenderlos, pero sí de una representación y entendimiento desde la forma a priori del entendimiento del sujeto.
Así, lo que se afirma en el párrafo anterior refleja una idea que ayudará a responder a la segunda parte de la pregunta: la vigencia de la postura de Kant en los paradigmas contemporáneos de la física y de la medicina.
 La Estética Trascendental es el conocimiento que se capta con los sentidos, sean estas internas o externas, están en el Tiempo y el Espacio. El espacio es para Kant una intuición pura del exterior, el tiempo, es una intuición pura del interior de cada hombre.
Antes de tener la percepción de las cosas externas por medio de los sentidos, se intuyen en el espacio. Y antes de tener la percepción de las emociones interiores de la subjetividad, se intuye que ellas son sólo posibles en el “tiempo”. En otras palabras, tanto el espacio como el tiempo son subjetivas e ideales y son las condiciones para que las cosas externas existan (en el espacio) y los estados emocionales variables se den en el interior del hombre (en el tiempo).
El pensamiento de Kant influyó mucho en las concepciones físicas de Albert Einstein. La Teoría General y Específica de la Relatividad están animadas por el idealismo trascendental del filósofo de Konisberg. Lo importante ahora no sería saber lo que son las cosas, sino cómo nos las representamos en nuestra inteligencia. A esto se le llamo la “Revolución Copernicana” del pensamiento.


Por: Andrés Ricardo Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia
U. G. C.


domingo, 15 de junio de 2014

LA NATURALEZA ONTOLÓGICA DEL HOMBRE EN DESCARTES

“¿Qué soy, pues? Una cosa que piensa. ¿Qué es una cosa que piensa? Es una cosa que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere, y, también, imagina y siente” (Descartes, 2006, pág. 29). Descartes llega a esta conclusión después de meditar, de recoger el espíritu y apartarlo de ese modo erróneo de concebir, del cual se va a hablar más adelante, para que pueda conocer él mismo, muy detenidamente, su propia naturaleza.Para llegar a esa conclusión, Descartes, en su Meditación Primera se da cuenta de que la construcción del pensamiento posee unas bases endebles, ya que son conocimientos en los cuales se han creído desde que se nace y que nunca se han cuestionado (Descartes, 2006, pág. 19). Es por eso que esas bases débiles, que son opiniones antiguas obtenidas por la transmisión cultural, se deben destruir con plena libertad; en otras palabras, destruir esas bases significa comenzar a dudar de todo lo que, por medio de la transmisión cultural, se ha dicho que es verdadero.No obstante, ¿por qué se debe dudar de todo lo que se sabe? Simplemente porque los sentidos pueden llegar a que el ser humano conciba como verdadero algo falso. Es por eso que, como todo en cuanto se cree puede llegar a ser falso, todo lo  que es cierto y seguro en las ciencias se debe poner en duda, aunque se puede caer en estas, debido a que son muy familiares para el ser humano y son más fáciles de aprobar que negarlas (Descartes, 2006, pág. 23). Para que no pase lo anteriormente expuesto, el individuo  se debe engañar a sí mismo y afirmar que dichas ideas son falsas e imaginarias; para que llegue el día en que “no sea mi juicio… presa de los malos usos y no se aparte del camino recto que puede conducir al conocimiento de la verdad” (Descartes, 2006, pág. 24).Con lo anterior se puede inferir que el fin último en Descartes es conducir por el camino que lo lleve hacia la verdad. Se trata de la meditación y el conocimiento. En la Meditación Segunda se afirma que al meditar se llena el ser de muchas dudas, que, en un primer momento, se tiene miedo de no poder resolverlas. Por ende se es afortunado si se encuentra por lo menos una cosa que sea cierta. De esta forma, se debe creer que el cuerpo, la figura, la extensión el movimiento y el lugar son invenciones del espíritu.Tomando como causa lo expuesto hasta aquí, se llega al tema principal del escrito: la concepción de la existencia del hombre y su naturaleza. Se debe partir desde la siguiente pregunta: ¿si se debe dudar de todo lo que se ha adquirido desde pequeño, porque es una transmisión cultural, en qué no se debe dudar? De la existencia de sí mismo. “yo existo”, “yo soy” es necesariamente verdadero, ya que se está pronunciando o concibiendo en el espíritu. Pero, el racionalista se encuentra con un gran problema: “Pero yo, que estoy cierto de que soy, no conozco aún con bastante claridad quién soy” (Descartes, 2006, pág. 26).Justamente, Para salir de esa gran duda, René da una definición de cuerpo, que para él era más fácil de encontrar su naturaleza y que no dudaría de este por ser lo más visible en él, que consiste en:Todo aquello que puede terminar por alguna figura, estar colocado en cierto lugar y llenar un espacio de modo que excluya a cualquier otro cuerpo; todo aquello que pueda ser sentido por el tacto o por la vista, o por el oído, o por el gusto, o por el olfato; que puede moverse en varias maneras, no ciertamente por sí mismo, pero sí por alguna cosa extraña que lo toque y e comunique la impresión… (Descartes, 2006, pág. 27).Sin embargo, Descartes en esta Meditación Segunda a decidido creer que no posee un cuerpo, o mejor, no creer en este, ya que, por lo citado anteriormente, es el instrumento de los sentidos, que perciben y generan en el hombre ideas falsas o que para la búsqueda que el filósofo ha emprendido lo son.Por eso plantea unos atributos que le pertenecen al alma para saber si alguno de estos pertenece al ser humano. Uno de esos atributos es pensar, el cual es lo único que no puede separarse del hombre, de su esencia, por ende si pienso existo; se es una cosa pensante, un espíritu, un entendimiento o una razón, que no admite lo que no sea necesariamente verdadero, esto logra que se afirme que se es una cosa verdaderamente existente (Descartes, 2006, pág. 28). Se puede llegar a saber “quién soy yo” sin depender de las cosas. Para conocerse a sí mismo, como se expuso al principio, es necesario recoger el espíritu y apartarlo de ese modo de concebir, para que pueda conocer él mismo, muy determinadamente, su propia naturaleza (Descartes, 2006, pág. 29).Por eso, a la cuestión “¿qué soy?” se responde afirmado que se es una cosa que piensa; y a la pregunta “¿qué es una cosa que piensa?” se responde que es una cosa que duda, entiende, concibe, afirma, niega, quiere, no quiere, y, también, imagina y siente. Todas esas cualidades de la cosa que piensa (res cogitans) pertenece a la naturaleza del hombre y no hay necesidad de explicarlo, ya que es muy evidente, expresa el filósofo continental (Descartes, 2006, pág. 30).Asimismo, se puede descubrir la naturaleza ontológica del hombre en Descartes por medio de un proceso epistemológico para conocer las cosas, debido a que sólo el entendimiento o el espíritu es capaz de comprender las cosas. Lo que se percibe por medio de los sentidos sobre la cosa no es nada más que una “inspección del espíritu” (Descartes, 2006, pág. 32), que puede llegar a ser confusa o clara. Es por eso que lo que se percibe por los sentidos es juzgado por el espíritu, y dicho juicio, gracias al espíritu, no es concebido como un proceso erróneo.En fin, con base a lo expuesto anteriormente, el hombre, en sí mismo, es espíritu, y se puede conocer a sí mismo por medio del proceso de conocimiento de las cosas, ya que las razones que sirven para conocer y concebir la naturaleza de los cuerpos prueba mucho mejor la naturaleza del espíritu, del hombre (Descartes, 2006, pág. 34).En conclusión, ya que los cuerpos no son conocidos por los sentidos o la facultad de imaginar, la naturaleza del hombre no es su cuerpo físico; sino que es por medio del entendimiento que estos se conocen, ya que se comprenden por el pensamiento, se ve claramente que “nada hay que me sea más fácil de conocer que mi propio espíritu” afirma Descartes al final de su Meditación Segunda, afirmando la naturaleza ontológica del hombre o su propio entendimiento se descubre por medio del proceso epistemológico de las cosas.
Por: Andrés Ricardo Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia
U. G. C.
 Bibliografía
Descartes, R. (2006). Meditaciones Metafísicas. Bogotá D C.: Ediciones Universales.
  

sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Es necesario demostrar la existencia de Dios?

Sí, es necesario demostrar su existencia. A pesar de que hay muchas personas en el mundo a las cuales no les cambiaría en nada su vida con saber si Él existe o no, nosotros defendemos la postura contraria. Para demostrarlo, vamos a enfocarnos en el ámbito metafísico, sobretodo, en las cinco vías de la existencia de Dios y, por último, daremos algunas conclusiones a las cuales hemos llegado después de lo expuesto en este ensayo.Desde el comienzo del mundo se ha querido encontrar una solución a ese gran interrogante acerca del origen del mundo y del mismo hombre. Esta necesidad de respuesta llevó a que el hombre comenzara a preguntarse por sí mismo, buscando soluciones en el mito, en los libros sagrados, sin embargo, no se ha logrado satisfacer esta sed de conocimiento de sus orígenes. Vemos que en este primer acercamiento para dar con éllo nos dimos cuenta que la creación fue hecha por Dios o los dioses como se creía en aquél momento, a pesar de ello estos mitos o creencias –a través del tiempo- han carecido de argumentos válidos a los ojos de la humanidad y el hombre, dándole mucha importancia a su capacidad racional, se ha valido de investigaciones de diverso tipo como matemático, científico y filosófico; de todos modos, al final de estas investigaciones siguen surgiendo dudas y no se llega a una verdad absoluta acerca de los interrogantes más importantes para la vida de las personas.Hemos visto que en esta búsqueda del origen del universo y del hombre no se ha llegado a una respuesta convincente ya que las investigaciones se han quedado en causas inmediatas, es decir, físicas; un ejemplo de esto son los presocráticos, quienes buscaban el principio en el fuego, el aire, el agua, la tierra, etc., pero, al no trascender más allá de lo que los sentidos nos permiten percibir, no encontramos la causa primera de todo, que es a lo que nos permite llegar la reflexión metafísica, un ejemplo de esta reflexión es Aristóteles quien con su motor inmóvil fue más allá de los físico e intentó dar una respuesta más racional. Más adelante en la historia, otros filósofos como San Anselmo y Santo Tomás nos presentan -de manera clara- algunas pruebas que nos permiten dar con la existencia de un ser supremo, creador del universo y del hombre. Nos referimos a Santo Tomás quien, dándose cuenta de que la existencia de Dios no es evidente de por sí y que es necesario demostrarla, expone cinco vías para ello, de las cuales podemos concluir que hay una dependencia del universo y cuanto contiene con un ser superior que crea, organiza y es modelo para los seres que existen en el mundo. En la filosofía moderna encontramos a Descartes, el cual define al hombre como un ser imperfecto y finito, pero si él tiene el concepto de finitud es porque también conoce el concepto de infinitud y, obviamente, el de perfección; entonces, esa idea de infinitud ha sido puesta por una naturaleza más perfecta que el hombre, esto es de un ser infinito y perfecto; luego, Dios existe. Según esta teoría de Descartes, si Dios es perfecto, es bondadoso y veraz, no nos puede engañar y se convierte en la seguridad de las ideas que produce mi pensamiento, esto quiere decir que Dios nos permite salir del subjetivismo en el que estamos y nos da una mirada objetiva en lo que pensamos y en lo que vemos[1]. En estos últimos meses del año hemos escuchado mucho acerca de Stephen Hawking, físico teórico británico, quien ha afirmado que la creación no necesitó de Dios para ser lo que es. Por todo esto, vemos necesario demostrar la importancia de Dios.Por lo que hemos visto anteriormente, daremos algunos argumentos sobre esta necesidad de demostrar la existencia de un ser superior al humano:Como hemos leído en los párrafos inmediatamente anteriores, siempre se ha necesitado de algo o alguien que haya impulsado el origen o que haya iniciado el movimiento de la generación del universo, ya sea un motor inmóvil, el arjé, el Logos o, simplemente, Dios.Otra razón es que Dios es la base de todo conocimiento humano; un ejemplo de ello es que un ateo niega la existencia de Dios, mientras que un satánico está en contra de Dios y, para un creyente, su Dios es el creador y dador de todo.Llámese como se llame el ser superior, siempre se le atribuye a alguien el orden cósmico y las leyes armónicas de la naturaleza pues ninguna persona por más racional que sea podrá, en algún momento, crear algo tan perfecto y organizado.Nosotros creemos que, en la sociedad actual en que vivimos, tan llena de guerras, miseria, violencia, desigualdad y con una carencia de sentido, es necesario demostrar que Dios existe porque el hombre de hoy dice que si Dios existiera no habrían todos estos problemas que hemos nombrado anteriormente, es decir, hay una necesidad de más respuestas y una sed de algo superior que nos pueda liberar de todas estas circunstancias que vivimos. No es extraño ni ajeno a nadie que los hombres vivimos en un sinsentido constante que no nos permite avanzar en la consecución de un bien, es más, el ser humano –como se ha visto desde la antigüedad- siempre ha buscado respuestas y dentro de esas respuestas busca un fin, un horizonte, algo hacia dónde ir, y estamos seguros que ese fin y esa meta no está en la tierra porque aquí llega el momento en que todo termina. Pero el hombre de hoy se niega a reconocer esto pues se están buscando más pruebas sensibles y, simplemente, si no lo veo, no existe, por eso esta búsqueda se orienta por otros caminos que no llevan a ningún lado. Por cualquier parte por donde se quiera encontrar respuestas existenciales del ser humano, se llegará a algo trascendental, a algo que está más allá de nuestros sentidos, de nuestro mundo y de nuestra propia vida; por lo tanto, el hombre, a través de la experiencia y la razón, nunca podrá alcanzarlo.Finalmente, vemos la necesidad de demostrar la existencia de Dios como ese ser que lo trasciende todo y que es el único capaz de lograr tanta perfección que se nos aparece, porque es el único que logra darle sentido a nuestra vida, en medio de tantas inquietudes que surgen en el mundo.

Por: Andrés Ricardo Díaz – Yohan Pachón –Daniel Almanza - Robinson Ortiz

Seminario Mayor de San José - Bogotá - 2010 

PREGUNTAS

·  Si ni la razón ni la experiencia alcanzan el conocimiento de Dios, ¿qué lo alcanza?

·  Realmente, ¿es posible pensar en una persona que no necesite de Dios?

·  Para el hombre de hoy, ¿tiene alguna importancia lo trascendental?
[1] GAJATE MONTES, José. La filosofía en síntesis. Ed. El Buho. 2006. Pp. 51 (El método en Descartes: Dios)

viernes, 27 de diciembre de 2013

Escuela Cínica

San Buenaventura

Crisis de la Edad Media

Todo esto empieza con el problema que surge por la disminución de la población agrícola, trayendo como consecuencia la hambruna, que a su vez causó la aparición de muchas enfermedades como la peste negra, que afectó a Europa a partir de 1348. Surgieron muchas guerras que acabaron con más de la mitad de la población. Las relaciones entre los feudales y los siervos se afectaron por culpa de esta crisis; ésto permitió la aparición de monarquías más consolidadas y ambiciosas, un mundo urbano complejo y  un pensamiento humanista. Se necesito una solución para estos problemas. Es ahí donde se originó muchos de los cambios que se produjeron en la sociedad europea en los siglos XV y XVI.

Así, la economía medieval basada en los cultivos, empezó a decaer por las malas  cosechas, conocidas como los malos años, ocasionando hambrunas por toda Europa. La consecuencia de la hambruna fue la población infectada de epidemias debido a la falte de medicamentos; como ya lo mencioné en el párrafo anterior, la más representativa fue la peste negra de 1348 que provocó un gran número de muertes por su rápida expansión, las guerras civiles fue la consecuencia de las condiciones de epidemia y de hambruna en donde por cada enfrentamiento saqueaban el ganado y destruían las cosechas.

Hubo dos fuerzas que tiraban para lados distintos: la expansión del comercio y del poder económico de los burgueses, que solo pensaban el beneficio propio; y las revueltas de los campesinos, cansados del modo de vida en el cual los burgueses los mantenían. Era tiempo de un cambio, de construir una sociedad que fuera muy distinta a la sociedad feudal, una sociedad menos rígida. Sin embargo, aunque unos estaban a favor del cambio, otros querían mantener el orden anterior.

Así, todo el siglo XV fue un siglo de transformación en la sociedad europea; la agricultura se reconstruyó, las tierras despobladas por las guerras del siglo XIV fueron habitadas  y puestas en producción, gestionando  nuevos productos rurales que agradaron a los comerciantes. Gracias a ese progreso agrícola, este producto se convirtió en un negocio próspero  para comerciantes que poseían tierras.

Donde más se notaron estos cambios fue en Inglaterra, sus productos eran muy comercializados llevándolos a pensar en nuevos métodos para aumentar la productividad. No obstante, en la mayoría de los lugares en donde se introducían los adelantos técnicos provocaban una reducción de la mano de obra, generando desempleo, como se llama ahora, o destierro de sus propiedades, llegando hasta el punto de vivir en los bosques o en la ciudad para poder sobrevivir, esto provocó que lo que quedaba de la sociedad feudal desapareciera. El trabajo rural se centró en el comercio, los dueños de tierra querían tener una producción cada vez mayor, para que así aumentara su capital. Aunque la parte económica era más fuerte en el sector agrícola.

Por otro lado,  la Iglesia estuvo en crisis, empezando por el momento crítico que tuvo el papado en los siglos XIV y XV, produjo el CISMA DE ORIENTE, obligando al Papa a trasladar la seda a Aviñón (Francia) bajo el Amparote l rey francés. Gracias al CISMA, causado por las peleas entre Papas y Antipapas, el papado quedó con una mala reputación; por este conflicto surgen nuevas órdenes religiosas y la persecución las minorías religiosas.

La crisis permitió la aparición de monarquías más consolidadas y ambiciosas, un mundo urbano complejo y  un pensamiento humanista. La crisis de los siglos XIV y XV se percibe actualmente como un importante cambio económico social, político y cultural.
Otro rasgo que aparase para el cambio es el hombre del Renacimiento, o humanismo. Estos hombres del renacimiento son guiados por impulsos, por querer conocer el ambiente en el que viven, sin embargo, son hombres que son muy intensos. La vida aparece rodeada de peligros, ello obliga a estar siempre dispuesto a la defensa, a tomarse la justicia por mano propia. Pero esta vida, que desenvuelve todos los sentidos dota especialmente a los hombres para las artes.
Es por eso que nace el humanismo, que es un movimiento europeo del siglo XVI que se distancia de las tradiciones escolásticas medievales, exaltando al hombre y lo que puede hacer y pensar para darle un sentido, una razón a su vida. Esto quiere decir que para que el hombre le de sentido a su vida, él tiene que centrase en sí mismo, sin la necesidad de pensar en Dios. Desde ahí se considera al hombre como centro y medida de todas las cosas.

En conclusión, la crisis de la edad media ocurre por circunstancias de hambruna, epidemias, problemas económicos y guerras, que hicieron que la época feudal terminara; una época que en la mayoría de su duración fue una época de grandes progresos filosóficos, pero el tiempo no les ayudó para poder mantenerse. Vemos que se necesitaba un cambio, un cambio en donde se reorganizara política, económica y socialmente, ya que en estos aspectos, esta época terminó muy mal. Otro aspecto muy importante es que el hombre en estos últimos siglos empezó a centrarse en sí mismo. Surgiendo el humanismo, dejando a un lado la preocupación de Dios. Ahora es el hombre el centro de todo y lo que se quiere es conocer, saber, la razón de nuestra existencia y de los fenómenos naturales del mundo en que se habita.

Por: Andrés R. Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia
U. G. C.

LA CONCEPCIÓN HISTÓRICA EN NICOLAS MAQUIAVELO

jueves, 19 de diciembre de 2013

LA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA (KANT, HEGEL Y COMTE)

Se empieza hablando de filosofía de la historia, como tal, desde el siglo XVIII con ciertas características, como el devenir de lo material, la revelación de las especies y el progreso del ser. Todo esto durante la Revolución Francesa y la Ilustración.
Kant y las luces:
Empieza con una reflexión ética sobre las luces y la teleología tradicional cristiana, llegando a la conclusión de que lo bueno es hecho por Dios y lo malo por el hombre. Este filósofo toma a la historia como algo real de una manera empírica.
Para Kant, la historia está compuesta por una acumulación de hechos que llevan al hombre a la finalidad; claro está, el hombre no es un ser plenamente libre, ya que es la naturaleza la que postula una idea para el hombre, es decir, el hombre crea, por medio de la naturaleza, su fin. No obstante, los hechos o acontecimiento no siempre son positivos, en ocasiones son negativos, pero ello no siempre es malo, ya que puede llegar a un progreso, porque lo difícil para el hombre genera algo grande.  
Es por eso que el filósofo no toma la idea del historiador, sino que debe darle un sentido a la historia. Dicho sentido Kant se lo da con el hecho de la predestinación de los actos humanos, que son dados por la naturaleza, para llegar a un fin. Este fin hace que el hombre, en un primer momento, crea que va en un progreso constante; sin embargo, Kant, viendo el contexto histórico en el que vive, refuta esta afirmación: el movimiento hecho por el hombre en la historia no siempre va hacia un progreso, sino también en un retroceso en su desarrollo.
Hegel y la Dialéctica:
Postula una triada compuesta por la lógica (intelectual), la filosofía de la naturaleza y la filosofía del espíritu. Esta última ayuda a la historia, es decir, la filosofía de la historia es simplemente una reflexión; la historia universal, por medio de la filosofía del espíritu, se hace. Por ende, existe una relación entre la razón y el mundo, afirma Hegel: “todo lo racional es real y todo lo real es racional”. Con base a la historia, Hegel postula que este mundo es “el mejor de los mundos posibles”, ya que es pensado y porque está en la razón es real.
Así, la historia del mundo es un movimiento para que el espíritu absoluto actúe sobre él, y tome posesión de la realidad. La historia posee un fin, un objetivo gracias a la evolución del espíritu. Este movimiento generado por el espíritu absoluto, que es la autoconciencia del ser que piensa, hace que se conozca la naturaleza como algo monótono, la naturaleza es cíclica, y al no haber nada nuevo, es la razón la que cambia y lleva al progreso. En este progreso dialéctico, se nota el tiempo como algo ininteligible, el movimiento dialéctico es una operación ternaria, es u movimiento que se da de un ser inconsciente a un ser consciente, generando un cambio.
Pero, ¿en qué consiste este progreso dialéctico? En la Fenomenología del espíritu, libro escrito por Hegel en 1807, explica su dialéctica especulativa, su triada, con un gran ejemplo, el cual es: “la dialéctica del amo y el esclavo”.  En primer lugar, para Hegel, la historia comienza cuando se enfrentan dos deseos, dos conciencias dseantes. Hay que aclarar que el deseo humano desea deseos, es decir, el hombre desea que el otro lo reconozca y se someta a él. La conciencia es deseo. Se establece, entonces, el enfrentamiento, una lucha a muerte, que tiene una resolución, la cual surge porque alguno de estos dos hombres, que desean que el otro lo reconozca, tiene miedo a morir, y su miedo a morir es más fuerte que su deseo de reconocimiento.
Es por este temor a morir que la lucha se termina y el que su deseo de ser reconocido es más fuerte que su miedo a la muerte se convierte en el amo, y el que su temor es más fuerte que su deseo se convierte en el esclavo, el cual se somete al amo. Es así que se compone el inicio de la historia humana, en el desarrollo o conformación de las figuras del amo y del esclavo.
No obstante, el amo queda en total insatisfacción, ya que el hombre que lo está reconociendo, ya no es un ser plenamente autónomo, es ahora un esclavo. Este esclavo trabaja para el amo, en cambio el amo queda confinado a la pasividad, al ocio y al goce; el amo recibe lo que el esclavo le da y se transforma en un ser ocioso, en un ser pasivo. El esclavo, por lo contrarios, trabaja para el amo y l trabajar para el amo, el esclavo empieza a trabajar la materia, y al trabajar la materia el amo empieza a construir la cultura. Porque la cultura es el trabajo que el hombre ejerce sobre la naturaleza, sobre la materia; el hombre, en pocas palabras, transforma la naturaleza. Entonces, la historia humana pasa por las manos del esclavo, que con su trabajo construye la cultura, ya que conoce que posee una relación con la naturaleza y eso lo convierte enun ser más humano que el amo.
Es en esta dialéctica del amo y del esclavo en donde se muestra la dialéctica especulativa de Hegel en la historia, el movimiento dado por el espíritu absoluto para generar progreso. En una primera parte (tesis), se encuentran dos conciencias enfrentadas, en un segundo momento (antítesis), una se somete a la otra porque es más fuerte su miedo a morir que su deseo de ser reconocido y se establecen las figuras del amo y del esclavo. Y la tercera (síntesis), que es e reconocimiento del esclavo como el generador de la cultura, es decir de la historia humana. De todo esto se trata la historia según Hegel: de una afirmación, de la negación de esa afirmación y de la negación de la negación, pasando a unn momento en donde se concilian los contrarios en una síntesis; y ese movimiento del espíritu se repite en todo el transcurso de la historia.
Augusto Comte y el Positivismo:
Es considerado como el padre y creador de la sociología. Plantea la ley de los tres estadios, que se compone, en un primer lugar, de un estadio teológico, que es un momento ficticio, dado en la edad media, en donde los principios y finales son afectados por principios sobrenaturales.

El segundo estadio es el metafísico, dado en el Renacimiento, es un estadio abstracto; es una modificación del primer estadio, ya que personifica estos agentes. El tercer y último estadio es el científico positivista, el estadio pleno del ser humano, que compone leyes efectivas con explicaciones reales, por el método científico, de la experimentación, que llevan al progreso del ser humano, un progreso guiado por la técnica y la industria. Sin embargo, para que exista un progreso en el hombre, este debe pasar por los tres estadios.

Por: Andrés R. Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia