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sábado, 28 de diciembre de 2013

¿Es necesario demostrar la existencia de Dios?

Sí, es necesario demostrar su existencia. A pesar de que hay muchas personas en el mundo a las cuales no les cambiaría en nada su vida con saber si Él existe o no, nosotros defendemos la postura contraria. Para demostrarlo, vamos a enfocarnos en el ámbito metafísico, sobretodo, en las cinco vías de la existencia de Dios y, por último, daremos algunas conclusiones a las cuales hemos llegado después de lo expuesto en este ensayo.Desde el comienzo del mundo se ha querido encontrar una solución a ese gran interrogante acerca del origen del mundo y del mismo hombre. Esta necesidad de respuesta llevó a que el hombre comenzara a preguntarse por sí mismo, buscando soluciones en el mito, en los libros sagrados, sin embargo, no se ha logrado satisfacer esta sed de conocimiento de sus orígenes. Vemos que en este primer acercamiento para dar con éllo nos dimos cuenta que la creación fue hecha por Dios o los dioses como se creía en aquél momento, a pesar de ello estos mitos o creencias –a través del tiempo- han carecido de argumentos válidos a los ojos de la humanidad y el hombre, dándole mucha importancia a su capacidad racional, se ha valido de investigaciones de diverso tipo como matemático, científico y filosófico; de todos modos, al final de estas investigaciones siguen surgiendo dudas y no se llega a una verdad absoluta acerca de los interrogantes más importantes para la vida de las personas.Hemos visto que en esta búsqueda del origen del universo y del hombre no se ha llegado a una respuesta convincente ya que las investigaciones se han quedado en causas inmediatas, es decir, físicas; un ejemplo de esto son los presocráticos, quienes buscaban el principio en el fuego, el aire, el agua, la tierra, etc., pero, al no trascender más allá de lo que los sentidos nos permiten percibir, no encontramos la causa primera de todo, que es a lo que nos permite llegar la reflexión metafísica, un ejemplo de esta reflexión es Aristóteles quien con su motor inmóvil fue más allá de los físico e intentó dar una respuesta más racional. Más adelante en la historia, otros filósofos como San Anselmo y Santo Tomás nos presentan -de manera clara- algunas pruebas que nos permiten dar con la existencia de un ser supremo, creador del universo y del hombre. Nos referimos a Santo Tomás quien, dándose cuenta de que la existencia de Dios no es evidente de por sí y que es necesario demostrarla, expone cinco vías para ello, de las cuales podemos concluir que hay una dependencia del universo y cuanto contiene con un ser superior que crea, organiza y es modelo para los seres que existen en el mundo. En la filosofía moderna encontramos a Descartes, el cual define al hombre como un ser imperfecto y finito, pero si él tiene el concepto de finitud es porque también conoce el concepto de infinitud y, obviamente, el de perfección; entonces, esa idea de infinitud ha sido puesta por una naturaleza más perfecta que el hombre, esto es de un ser infinito y perfecto; luego, Dios existe. Según esta teoría de Descartes, si Dios es perfecto, es bondadoso y veraz, no nos puede engañar y se convierte en la seguridad de las ideas que produce mi pensamiento, esto quiere decir que Dios nos permite salir del subjetivismo en el que estamos y nos da una mirada objetiva en lo que pensamos y en lo que vemos[1]. En estos últimos meses del año hemos escuchado mucho acerca de Stephen Hawking, físico teórico británico, quien ha afirmado que la creación no necesitó de Dios para ser lo que es. Por todo esto, vemos necesario demostrar la importancia de Dios.Por lo que hemos visto anteriormente, daremos algunos argumentos sobre esta necesidad de demostrar la existencia de un ser superior al humano:Como hemos leído en los párrafos inmediatamente anteriores, siempre se ha necesitado de algo o alguien que haya impulsado el origen o que haya iniciado el movimiento de la generación del universo, ya sea un motor inmóvil, el arjé, el Logos o, simplemente, Dios.Otra razón es que Dios es la base de todo conocimiento humano; un ejemplo de ello es que un ateo niega la existencia de Dios, mientras que un satánico está en contra de Dios y, para un creyente, su Dios es el creador y dador de todo.Llámese como se llame el ser superior, siempre se le atribuye a alguien el orden cósmico y las leyes armónicas de la naturaleza pues ninguna persona por más racional que sea podrá, en algún momento, crear algo tan perfecto y organizado.Nosotros creemos que, en la sociedad actual en que vivimos, tan llena de guerras, miseria, violencia, desigualdad y con una carencia de sentido, es necesario demostrar que Dios existe porque el hombre de hoy dice que si Dios existiera no habrían todos estos problemas que hemos nombrado anteriormente, es decir, hay una necesidad de más respuestas y una sed de algo superior que nos pueda liberar de todas estas circunstancias que vivimos. No es extraño ni ajeno a nadie que los hombres vivimos en un sinsentido constante que no nos permite avanzar en la consecución de un bien, es más, el ser humano –como se ha visto desde la antigüedad- siempre ha buscado respuestas y dentro de esas respuestas busca un fin, un horizonte, algo hacia dónde ir, y estamos seguros que ese fin y esa meta no está en la tierra porque aquí llega el momento en que todo termina. Pero el hombre de hoy se niega a reconocer esto pues se están buscando más pruebas sensibles y, simplemente, si no lo veo, no existe, por eso esta búsqueda se orienta por otros caminos que no llevan a ningún lado. Por cualquier parte por donde se quiera encontrar respuestas existenciales del ser humano, se llegará a algo trascendental, a algo que está más allá de nuestros sentidos, de nuestro mundo y de nuestra propia vida; por lo tanto, el hombre, a través de la experiencia y la razón, nunca podrá alcanzarlo.Finalmente, vemos la necesidad de demostrar la existencia de Dios como ese ser que lo trasciende todo y que es el único capaz de lograr tanta perfección que se nos aparece, porque es el único que logra darle sentido a nuestra vida, en medio de tantas inquietudes que surgen en el mundo.

Por: Andrés Ricardo Díaz – Yohan Pachón –Daniel Almanza - Robinson Ortiz

Seminario Mayor de San José - Bogotá - 2010 

PREGUNTAS

·  Si ni la razón ni la experiencia alcanzan el conocimiento de Dios, ¿qué lo alcanza?

·  Realmente, ¿es posible pensar en una persona que no necesite de Dios?

·  Para el hombre de hoy, ¿tiene alguna importancia lo trascendental?
[1] GAJATE MONTES, José. La filosofía en síntesis. Ed. El Buho. 2006. Pp. 51 (El método en Descartes: Dios)

viernes, 27 de diciembre de 2013

Escuela Cínica

San Buenaventura

Crisis de la Edad Media

Todo esto empieza con el problema que surge por la disminución de la población agrícola, trayendo como consecuencia la hambruna, que a su vez causó la aparición de muchas enfermedades como la peste negra, que afectó a Europa a partir de 1348. Surgieron muchas guerras que acabaron con más de la mitad de la población. Las relaciones entre los feudales y los siervos se afectaron por culpa de esta crisis; ésto permitió la aparición de monarquías más consolidadas y ambiciosas, un mundo urbano complejo y  un pensamiento humanista. Se necesito una solución para estos problemas. Es ahí donde se originó muchos de los cambios que se produjeron en la sociedad europea en los siglos XV y XVI.

Así, la economía medieval basada en los cultivos, empezó a decaer por las malas  cosechas, conocidas como los malos años, ocasionando hambrunas por toda Europa. La consecuencia de la hambruna fue la población infectada de epidemias debido a la falte de medicamentos; como ya lo mencioné en el párrafo anterior, la más representativa fue la peste negra de 1348 que provocó un gran número de muertes por su rápida expansión, las guerras civiles fue la consecuencia de las condiciones de epidemia y de hambruna en donde por cada enfrentamiento saqueaban el ganado y destruían las cosechas.

Hubo dos fuerzas que tiraban para lados distintos: la expansión del comercio y del poder económico de los burgueses, que solo pensaban el beneficio propio; y las revueltas de los campesinos, cansados del modo de vida en el cual los burgueses los mantenían. Era tiempo de un cambio, de construir una sociedad que fuera muy distinta a la sociedad feudal, una sociedad menos rígida. Sin embargo, aunque unos estaban a favor del cambio, otros querían mantener el orden anterior.

Así, todo el siglo XV fue un siglo de transformación en la sociedad europea; la agricultura se reconstruyó, las tierras despobladas por las guerras del siglo XIV fueron habitadas  y puestas en producción, gestionando  nuevos productos rurales que agradaron a los comerciantes. Gracias a ese progreso agrícola, este producto se convirtió en un negocio próspero  para comerciantes que poseían tierras.

Donde más se notaron estos cambios fue en Inglaterra, sus productos eran muy comercializados llevándolos a pensar en nuevos métodos para aumentar la productividad. No obstante, en la mayoría de los lugares en donde se introducían los adelantos técnicos provocaban una reducción de la mano de obra, generando desempleo, como se llama ahora, o destierro de sus propiedades, llegando hasta el punto de vivir en los bosques o en la ciudad para poder sobrevivir, esto provocó que lo que quedaba de la sociedad feudal desapareciera. El trabajo rural se centró en el comercio, los dueños de tierra querían tener una producción cada vez mayor, para que así aumentara su capital. Aunque la parte económica era más fuerte en el sector agrícola.

Por otro lado,  la Iglesia estuvo en crisis, empezando por el momento crítico que tuvo el papado en los siglos XIV y XV, produjo el CISMA DE ORIENTE, obligando al Papa a trasladar la seda a Aviñón (Francia) bajo el Amparote l rey francés. Gracias al CISMA, causado por las peleas entre Papas y Antipapas, el papado quedó con una mala reputación; por este conflicto surgen nuevas órdenes religiosas y la persecución las minorías religiosas.

La crisis permitió la aparición de monarquías más consolidadas y ambiciosas, un mundo urbano complejo y  un pensamiento humanista. La crisis de los siglos XIV y XV se percibe actualmente como un importante cambio económico social, político y cultural.
Otro rasgo que aparase para el cambio es el hombre del Renacimiento, o humanismo. Estos hombres del renacimiento son guiados por impulsos, por querer conocer el ambiente en el que viven, sin embargo, son hombres que son muy intensos. La vida aparece rodeada de peligros, ello obliga a estar siempre dispuesto a la defensa, a tomarse la justicia por mano propia. Pero esta vida, que desenvuelve todos los sentidos dota especialmente a los hombres para las artes.
Es por eso que nace el humanismo, que es un movimiento europeo del siglo XVI que se distancia de las tradiciones escolásticas medievales, exaltando al hombre y lo que puede hacer y pensar para darle un sentido, una razón a su vida. Esto quiere decir que para que el hombre le de sentido a su vida, él tiene que centrase en sí mismo, sin la necesidad de pensar en Dios. Desde ahí se considera al hombre como centro y medida de todas las cosas.

En conclusión, la crisis de la edad media ocurre por circunstancias de hambruna, epidemias, problemas económicos y guerras, que hicieron que la época feudal terminara; una época que en la mayoría de su duración fue una época de grandes progresos filosóficos, pero el tiempo no les ayudó para poder mantenerse. Vemos que se necesitaba un cambio, un cambio en donde se reorganizara política, económica y socialmente, ya que en estos aspectos, esta época terminó muy mal. Otro aspecto muy importante es que el hombre en estos últimos siglos empezó a centrarse en sí mismo. Surgiendo el humanismo, dejando a un lado la preocupación de Dios. Ahora es el hombre el centro de todo y lo que se quiere es conocer, saber, la razón de nuestra existencia y de los fenómenos naturales del mundo en que se habita.

Por: Andrés R. Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia
U. G. C.

LA CONCEPCIÓN HISTÓRICA EN NICOLAS MAQUIAVELO

jueves, 19 de diciembre de 2013

LA FILOSOFÍA DE LA HISTORIA (KANT, HEGEL Y COMTE)

Se empieza hablando de filosofía de la historia, como tal, desde el siglo XVIII con ciertas características, como el devenir de lo material, la revelación de las especies y el progreso del ser. Todo esto durante la Revolución Francesa y la Ilustración.
Kant y las luces:
Empieza con una reflexión ética sobre las luces y la teleología tradicional cristiana, llegando a la conclusión de que lo bueno es hecho por Dios y lo malo por el hombre. Este filósofo toma a la historia como algo real de una manera empírica.
Para Kant, la historia está compuesta por una acumulación de hechos que llevan al hombre a la finalidad; claro está, el hombre no es un ser plenamente libre, ya que es la naturaleza la que postula una idea para el hombre, es decir, el hombre crea, por medio de la naturaleza, su fin. No obstante, los hechos o acontecimiento no siempre son positivos, en ocasiones son negativos, pero ello no siempre es malo, ya que puede llegar a un progreso, porque lo difícil para el hombre genera algo grande.  
Es por eso que el filósofo no toma la idea del historiador, sino que debe darle un sentido a la historia. Dicho sentido Kant se lo da con el hecho de la predestinación de los actos humanos, que son dados por la naturaleza, para llegar a un fin. Este fin hace que el hombre, en un primer momento, crea que va en un progreso constante; sin embargo, Kant, viendo el contexto histórico en el que vive, refuta esta afirmación: el movimiento hecho por el hombre en la historia no siempre va hacia un progreso, sino también en un retroceso en su desarrollo.
Hegel y la Dialéctica:
Postula una triada compuesta por la lógica (intelectual), la filosofía de la naturaleza y la filosofía del espíritu. Esta última ayuda a la historia, es decir, la filosofía de la historia es simplemente una reflexión; la historia universal, por medio de la filosofía del espíritu, se hace. Por ende, existe una relación entre la razón y el mundo, afirma Hegel: “todo lo racional es real y todo lo real es racional”. Con base a la historia, Hegel postula que este mundo es “el mejor de los mundos posibles”, ya que es pensado y porque está en la razón es real.
Así, la historia del mundo es un movimiento para que el espíritu absoluto actúe sobre él, y tome posesión de la realidad. La historia posee un fin, un objetivo gracias a la evolución del espíritu. Este movimiento generado por el espíritu absoluto, que es la autoconciencia del ser que piensa, hace que se conozca la naturaleza como algo monótono, la naturaleza es cíclica, y al no haber nada nuevo, es la razón la que cambia y lleva al progreso. En este progreso dialéctico, se nota el tiempo como algo ininteligible, el movimiento dialéctico es una operación ternaria, es u movimiento que se da de un ser inconsciente a un ser consciente, generando un cambio.
Pero, ¿en qué consiste este progreso dialéctico? En la Fenomenología del espíritu, libro escrito por Hegel en 1807, explica su dialéctica especulativa, su triada, con un gran ejemplo, el cual es: “la dialéctica del amo y el esclavo”.  En primer lugar, para Hegel, la historia comienza cuando se enfrentan dos deseos, dos conciencias dseantes. Hay que aclarar que el deseo humano desea deseos, es decir, el hombre desea que el otro lo reconozca y se someta a él. La conciencia es deseo. Se establece, entonces, el enfrentamiento, una lucha a muerte, que tiene una resolución, la cual surge porque alguno de estos dos hombres, que desean que el otro lo reconozca, tiene miedo a morir, y su miedo a morir es más fuerte que su deseo de reconocimiento.
Es por este temor a morir que la lucha se termina y el que su deseo de ser reconocido es más fuerte que su miedo a la muerte se convierte en el amo, y el que su temor es más fuerte que su deseo se convierte en el esclavo, el cual se somete al amo. Es así que se compone el inicio de la historia humana, en el desarrollo o conformación de las figuras del amo y del esclavo.
No obstante, el amo queda en total insatisfacción, ya que el hombre que lo está reconociendo, ya no es un ser plenamente autónomo, es ahora un esclavo. Este esclavo trabaja para el amo, en cambio el amo queda confinado a la pasividad, al ocio y al goce; el amo recibe lo que el esclavo le da y se transforma en un ser ocioso, en un ser pasivo. El esclavo, por lo contrarios, trabaja para el amo y l trabajar para el amo, el esclavo empieza a trabajar la materia, y al trabajar la materia el amo empieza a construir la cultura. Porque la cultura es el trabajo que el hombre ejerce sobre la naturaleza, sobre la materia; el hombre, en pocas palabras, transforma la naturaleza. Entonces, la historia humana pasa por las manos del esclavo, que con su trabajo construye la cultura, ya que conoce que posee una relación con la naturaleza y eso lo convierte enun ser más humano que el amo.
Es en esta dialéctica del amo y del esclavo en donde se muestra la dialéctica especulativa de Hegel en la historia, el movimiento dado por el espíritu absoluto para generar progreso. En una primera parte (tesis), se encuentran dos conciencias enfrentadas, en un segundo momento (antítesis), una se somete a la otra porque es más fuerte su miedo a morir que su deseo de ser reconocido y se establecen las figuras del amo y del esclavo. Y la tercera (síntesis), que es e reconocimiento del esclavo como el generador de la cultura, es decir de la historia humana. De todo esto se trata la historia según Hegel: de una afirmación, de la negación de esa afirmación y de la negación de la negación, pasando a unn momento en donde se concilian los contrarios en una síntesis; y ese movimiento del espíritu se repite en todo el transcurso de la historia.
Augusto Comte y el Positivismo:
Es considerado como el padre y creador de la sociología. Plantea la ley de los tres estadios, que se compone, en un primer lugar, de un estadio teológico, que es un momento ficticio, dado en la edad media, en donde los principios y finales son afectados por principios sobrenaturales.

El segundo estadio es el metafísico, dado en el Renacimiento, es un estadio abstracto; es una modificación del primer estadio, ya que personifica estos agentes. El tercer y último estadio es el científico positivista, el estadio pleno del ser humano, que compone leyes efectivas con explicaciones reales, por el método científico, de la experimentación, que llevan al progreso del ser humano, un progreso guiado por la técnica y la industria. Sin embargo, para que exista un progreso en el hombre, este debe pasar por los tres estadios.

Por: Andrés R. Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Historia 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Wittgenstein y La Filosofía del Lenguaje

San Agustín. El Cristianismo como Filosofía

Para empezar, hay que aclarar que Agustín luchó toda su vida por  encontrar un mundo de certeza y de seguridad interior, comprender esa revelación que él proclamaba como la fuente de salvación del hombre, donde la une con la filosofía, para así alcanzar la verdad, la felicidad, en eso consiste su postura filosófica: el deseo de alcanzar la verdad.

Así, pone como iguales a la verdad y la sabiduría para obtener el sumo bien, la felicidad. Pone la felicidad como el fin último de todo hombre; la felicidad es “aquello por lo que el hombre es filósofo y religioso”, ya que esa búsqueda de la felicidad es en lo único que estas dos coinciden porque es su única causa.

Hubo un momento en que Agustín comenzó a prestar atención a las doctrinas escépticas, esto es llamado la duda agustiniana, pero no duró mucho tiempo ya que quiere mostrar que la verdad existe encontrar la forma de encontrarla. Esta etapa de la vida de este filósofo es muy importante, porque demuestra como de la duda puede aparecer la certeza, gracias a la razón humana que es capaz de encontrar solución a los problemas humanos; aunque, hay cosas de las cuales no se puede dudar, es en esta idea en donde se detecta la limitación de la razón humana.

La filosofía de Agustín es influenciada por Platón, es ahí donde él afirma que el hombre debe alcanzar las verdades inteligibles y la única forma de poderlas alcanzar es que el hombre sea iluminado. Con esto, descubre el mundo de la interioridad humana, con el mundo de la verdad permanente; es en el interior de nuestra alma donde encontramos la verdad y descubrimos a Dios, que es el fundamento último de la verdad.

Gracias a lo planteado anteriormente, que se empieza a ver en él un conocimiento guiado por la fe y la razón. La fe es iluminadora y la recompensa que le da al pensamiento es el conocimiento; la inteligencia, es el camino necesario para llegar a la sabiduría, porque el camino de la razón no es suficiente. Fe y razón se funden formando un solo camino: el camino de la verdad (sabiduría y felicidad); ve el cristianismo como la filosofía que le va a ayudar encontrar la verdad, encontrando a Dios.

Sin embargo, todavía Agustín no ha encontrado la verdad, quiere ahora dar a conocer que la forma de saber que el hombre existe es por medio de la duda, si se duda es porque se existe, el que duda vive, recuerda, conoce, quiere, gracias a la duda el hombre da certeza de lo que piensa. Pero, hay que salir de esa duda, hay que buscar la verdad, es la que trasciende el alma, supera la razón, LA VERDAD ES Dios, ya que están en la mente de Dios.
Luego, surge la teoría de la luz, que consiste en la justificación de la posibilidad del conocimiento racional e intelectual, basado en la mente de Dios en la mente humana.  Se debe conocer el alma. Para conocerse a sí mismo, conocer a Dios y al mundo. Es en esto en donde surge una pregunta: ¿qué es el hombre? Es una unidad indisoluble entre el cuerpo y el alma, esto se da mientras el alma sea la que vivifique y maneje el cuerpo, para que conozca la belleza, la armonía y  el orden que recibe de Dios.

A este conocimiento del alma, se desliga un tema muy importante, el cual es el del mal, que San Agustín lo define como la privación  de ser y de bien; es por esto que no hace parte de la creación de Dios, el mal surge de una libre decisión de la voluntad humana.


Por último, toca el tema del tiempo y la historia; define la historia como la consideración de los sucesos humanos, por lo que el hombre se esfuerza en entenderlos, comprenderlos. El tiempo, para este filósofo, es lo que siempre acaba, la eternidad es presente total, mientras que el tiempo nunca está en un presente. Se dice que el tiempo posee tres partes: pasado, presente, y futuro; pero, para Agustín el pasado ya pasó, el futuro no ha llegado, por ende, hay que vivir el hoy, o sea, el presente. Para él lo único que existe es el presente, es en el que vivimos.

Por: Andrés R. Díaz Abril
Lic. en Filosofía e Histpria
U. G. C.